El Valle del Khumbu como paso previo

A.S.G.
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Carlos Soria realizará el habitual trekking de aclimatación por el Valle del Khumbu antes de alcanzar, a partir del 17 de septiembre, el Campo Base del Dhaulagiri

El Valle del Khumbu como paso previo

Ya está en marcha la Expedición al Dhaulagiri 2019 que encabeza el abulense Carlos Soria tras poner rumbo a Nepal el pasado 30 de agosto. Con todo preparado –el material ya está camino del Campo Base– para hacerlo posible, a partir de ahora comenzará la cuenta atrás para hacer posible la conquista de un ochomil –8.167 metros– que se le resiste al veterano montañero, optimista de hacerlo posible este año. Para ello el abulense arrancará con el habitual trekking de aclimatación por el Valle del Khumbu. Todo ello encaminado a alcanzar el 17 de septiembre el Campo Base del Dhaulagiri «preparados para cualquier oportunidad que haya para subir a la cumbre».Son los planes que se marca Carlos Soria y que transmitía a través de un vídeo en su perfil por redes sociales, el habitual canal de comunicación del abulense en estos casos.
Serán a partir de ahora cerca de 15 días de aclimatación por un valle cuyas alturas superan los 3.300 metros. Preparación que tendrá su continuación en el propio Dhaulagiri. «Antes de subir estaremos en el Campo 1 durmiendo un par de noches», alcanzando posteriormente el Campo 2. «Será a partir de ahí donde estaremos preparados para intentar subir a la cumbre» explica el abulense. «Esta vez lo vamos a conseguir, seguro» se reafirma el abulense.
No ha tenido suerte el abulense en la conquista de una cumbre que ha intentado hasta en nueve ocasiones.La presente será la décima por conquistar una cima de la que, si en mayo de 2017 se quedaba a escasos 400 metros, en septiembre se quedaba a dos horas tras confundir el corredor a la cumbre. Si en mayo de 2018 el viento obligó a la expedición a regresar cuando estaban a 7.250 metros, en septiembre sería la abundante nieve.
Llega a su décimo intento el abulense con 80 años pero con fuerzas renovadas tras un 2019 en el que ha tenido que trabajar muy duro tras la intervención de rodilla a la que se sometió el año pasado. Han sido meses de rehabitilatición y mucho trabajo para recuperar la fuerza y la flexibilidad en una extremidad que pasaba el examen definitivo este verano con el ascenso al pico Lenin (7.134 metros), la prueba y demostración que necesitaba el montañero abulense sobre el buen estado de su rodilla.