Negociación comercial, próximo capítulo

EFE
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El Brexit se hará efectivo el viernes, momento en el que comienza una transición en la que las conversaciones entre las partes deberán encontrar una alternativa al mercado único de la UE

El primer ministro, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, intensificarán sus encuentros en los próximos meses. - Foto: TOBY MELVILLE

El próximo viernes se hará efectivo, con más de tres años de retraso, el Brexit, momento en el que comenzará un período transitorio de 11 meses en el que el Reino Unido y la UE intentarán cerrar un tratado comercial, aunque el vínculo entre ambas partes seguirá siendo el mismo hasta finales de año. Por eso, la principal aspiración entre Londres y Bruselas en su futura relación tras el divorcio es contar con un pacto de libre comercio que limite los daños económicos por la salida británica del mercado único, así como superar el escollo del acceso a las aguas pesqueras, compartir información de seguridad o el suministro de gas.
En caso de que se selle el acuerdo en el plazo que marcado, este se hará efectivo de forma inmediata el 31 de diciembre de 2020.

¿Qué materias entran?

Aunque dependerá en gran medida del tiempo disponible para la negociación, el acuerdo comercial tendrá en cuenta bienes, servicios, comercio electrónico o movimiento de capitales y pagos, entre otros.

Sin aranceles ni cuotas

La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, aseguró hace unos días que Bruselas buscará «soluciones» que defiendan «la integridad de la UE, su mercado único y su unión aduanera». También advirtió de que «sin la libre circulación de ciudadanos, no se puede tener una libre circulación de capital, bienes y servicios», de la misma manera que «sin estándares equivalentes sobre medioambiente, trabajo, fiscalidad y ayuda estatal, no se puede tener acceso a la máxima calidad del mayor mercado único del mundo».
Asimismo, apuntó que los Veintisiete están dispuestos a «diseñar una nueva alianza con cero tarifas, cero cuotas y cero dumping, que vaya más allá del comercio».

Solo 11 meses

Las dificultades para ratificar el Tratado de Retirada en Westminster han provocado que la transición vaya a durar apenas 11 meses, frente a los 21 inicialmente previstos. Aunque antes de julio Londres podría solicitar una extensión hasta finales de 2021, el premier, Boris Johnson, ha rechazado esa opción.
Desde la UE ya se ha advertido de que el plazo no es suficiente, por lo que se teme que se alcance un acuero limitado.
Si las dos partes no llegan a un pacto, el Reino Unido tendrá que comerciar con la UE en virtud de los términos establecidos por la Organización Mundial de Comercio (OMS), lo que implicará que las mercancías británicas estarán sujetas a tarifas aduaneras.

Las dificultades

Según los expertos, los aspectos «más duros» de la negociación serán mantener la igualdad de condiciones, el alineamiento regulatorio y la aplicación del acuerdo.
En efecto, el ministro británico de Economía, Sajid Javid, advirtió este mes a las empresas de que deben prepararse ante el hecho de que no habrá una armonización normativa con la UE.

Pesca

Durante la transición, la flota comunitaria y la británica continuarán teniendo acceso mutuo a sus aguas respectivas. Después, dependerá de lo que se haya negociado en el futuro acuerdo de pesca.
La UE pide que ese pacto se trate inexorablemente junto con el tratado comercial. El objetivo final para los europeos es mantener una relación con el Reino Unido que sea lo más parecida a la actual.
Buques de España, Irlanda, Dinamarca, Francia, Bélgica, Países Bajos, Suecia y Alemania pescan en aguas británicas con capturas que ascienden a unas 637.000 toneladas anuales. Los barcos españoles dan trabajo a 2.150 tripulantes y generan alrededor de 10.750 empleos directos e indirectos. Son, principalmente, gallegos, pero también del País Vasco, Cantabria y Asturias.