Aspace celebra 20 años cumpliendo grandes objetivos

I.Camarero Jiménez
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La Asociación Abulense de Personas con Parálisis Cerebral y Patologías Afines vive un 2019 cargada de proyectos: han dado los primeros pasos de la experiencia piloto «Esta es mi casa» y también han estrenado sede

Aspace celebra 20 años cumpliendo grandes objetivos - Foto: David Castro

Hace ya algunos meses que los trabajadores y usuarios de Aspace, esto es la Asociación abulense que atiende a personas con parálisis cerebral y patologías afines, se mudaron a su nueva sede, ubicada en la zona sur de la capital abulense y en la misma finca de la residencia López Aranguren. Una instalación que ha sido cedida por la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León para que la asociación pueda desarrollar su labor (igual que les cedieron su sede anterior pero que se quedó pequeña y con problemas de accesibilidad).
Ese nuevo espacio que alberga además el centro de día dispone de nada menos que 1.500 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas, siendo la planta baja la que actualmente se encuentra reformada y en uso. Esto quiere decir que el lugar tiene muchas más posibilidades a futuro, pero por algo hay que empezar.
Aún no ha sido inaugurada de forma oficial -algo que ocurrirá probablemente antes de que acabe el presente 2019 por la consejera de Familia-  pero lo cierto es que allí han comenzado una nueva vida -por así decirlo- en el año en el que además cumplen su XX aniversario. 
Una fecha redonda que llega con una mejora de las instalaciones y en la que también han puesto en marcha, aunque de momento de un modo experimental un programa que les llena de orgullo y también de esperanza. 
Es el proyecto de Unidad de Convivencia ‘Esta es mi casa’ que se ha materializado en la calle Alfredo Abella.
por el derecho a la vivienda. Es la representación de algo que llevan demandando mucho tiempo y es la posibilidad de que estas personas a las que atienden tengan derecho a la vivienda, pero efectivamente a modo de casa, de hogar y no de una residencia. Cuentan las máximas responsables de Aspace en Ávila, es decir su presidenta, Montserrat Barcenilla y la gerente, Guiomar Martín, que se trata de que sus usuarios tengan la libertad de elegir como lo harían en sus propias casas, sobre su tiempo de ocio, la hora de acostarse o de levantarse y evitar el rigor de una residencia porque sencillamente eso no es lo que quieren. 
Se trata además de hacer caso a las demandas de los usuarios pues es otro de los grandes objetivos. Siempre tenerlos en cuenta en sus peticiones.
Es una vivienda de apoyo con capacidad para ocho adultos y a la que se dio forma en 2018, si bien el poyecto piloto no ha echado a andar hasta hace escasas semanas. Está cedida por el Ayuntamiento de Ávila y ha comenzado a funcionar con una sola persona, como decíamos, a modo experimental. 
Ahora bien tendrá que contar con más usuarios para ser viable porque claramente su mantenimiento precisa de, como poco, cuatro o cinco usuarios para amortizarla. Y es que la ratio es de un trabajador por cada dos usuarios para que se encargue de su atención ¿por qué? Por las pluridiscapacidades de sus usuarios que obligan a ello.
Desde luego confían en poder hacerlo realidad. De momento han empezado a dar los pasos y el primero está claro que es el más importante.
un recurso innovador.  Lo definen como un «recurso innovador en la Comunidad y al menos en este tipo de discapacidad». Su objetivo es dar respuesta al deseo de ocho personas adultas «con grandes necesidades de apoyo y en respuesta al derecho que tienen a desarrollar una vida fuera del domicilio familar. Una vida en su propia casa, pero sin desvincularse de su entorno familiar y social». Del proyecto ya se tenía conocimiento desde hace tres años si bien se hace realidad ahora. 
En principio es para personas de Aspace (ya mayores) con parálisis cerebral y discapacidad intelectual, pero a futuro puede ser también para las que no tienen esta última discapacidad puesto que al final y por esas pluridiscapacidades necesitan el mismo apoyo «tengan un coeficiente intelectual de 10 que de 85». 
A modo de ejemplo claro, decía Barcenilla que: «Tenemos una persona que es graduada en derecho, pero no puede hacer nada solo, ni comer, ni sujetar la cabeza… Tiene parálisis cerebral aunque intelectualmente sea normal».En definitiva se trata de que tengan «su casa» pero «con los apoyos que necesiten». «Es una casa enorme, de puertas anchas, adaptada y eso sí, sin decorar, para que cada uno elija lo que desee porque es su casa», sintetiza.
La realidad pasa porque los costes son altísimos y las familias es probable que no puedan asumirlo de ahí que pugnen ahora por «concertar plazas» y que la administración lo sufrague en parte. «Parece que hay disposición a ello».
Los padres lo pidieron y «los hijos tienen derecho». La experiencia piloto viene porque la familia de la persona que está allí realmente lo necesitaba y claro «¿por qué no probar?».
Además hay personas con la declaración de «especiales necesidades sociales» (porque no tienen padres o porque los hermanos trabajan fuera…) por tener esas necesidades ya tendrían plaza en una residencia mañana mismo, pero igual en Burgos o en León, entonces la solución podría ser esta ‘casa’.
Otra opción es que aquellas familias que pueden acceder a las prestaciones vinculadas a la ley de dependencia, pero que están vinculadas al centro de día tengan posibilidad de acceso a las  doblemente vinculadas, una a centro de día y otra a vivienda. Complicado pero no imposible y aunque solo disfrutara de la vivienda a modo vacacional ya sería un paso más. Soluciones hay y así las exponen para que el proyecto salga adelante.