Un verano sin verbenas

Mayte Rodríguez
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La suspensión de las fiestas patronales deja en el dique seco a orquestas como Kmaleón e Impulso, que hablan de «abandono» hacia un sector que debería estar iniciando su temporada alta llevando su música a los pueblos

Un verano sin verbenas


Este año, la agenda veraniega de las orquestas que ponen la nota musical a las fiestas patronales de nuestros pueblos ha quedado desierta. La reciente recomendación que la Junta de Castilla y León ha hecho a los ayuntamientos para que suspendan este tipo de eventos ha confirmado a las orquestas los peores augurios justo cuando deberían estar iniciando la «temporada fuerte» y después de haber sufrido cancelaciones para  las actuaciones previstas en mayo y junio. «En un verano normal a estas alturas tendríamos cerradas unas 40 ó 45 actuaciones tanto en pueblos de Ávila como de provincias cercanas, pero estamos parados del todo, hay ayuntamientos que ni siquiera nos han llamado para cancelar, lo dan directamente por hecho», nos cuenta Álvaro de Arriba, cantante y cogerente de la orquesta Impulso, que este fin de semana debería haber tocado en un pueblo de Salamanca y el próximo 11 de julio tendrían que llevar su música hasta Aveinte. «Esa sería nuestra primera actuación de verano en la provincia de Ávila, pero ya tenemos canceladas todas las que teníamos comprometidas para junio, para julio y dos fechas de agosto que, junto a septiembre, para nosotros es la época más fuerte de actuaciones», apunta.
También Kmaleón, otra conocida orquesta abulense, afronta un inédito verano en blanco. «Después de más de diez años dedicándome a ésto, trabajando mucho en verano para poder vivir el resto del año de ello, se hace muy duro lo que estamos viviendo», confiesa Adrián Sanz, cantante y director musical de una formación que, con once personas en plantilla, «la mitad» vive exclusivamente de la música».
Un verano sin verbenasUn verano sin verbenasPese a la complicada situación que viven los trabajadores, lo que él augura es «una gran ruina para las empresas» de este sector, que ante la rotunda falta de ingresos «no pueden afrontar los gastos que tienen», desde «inversiones en las infraestructuras que hicieron en su momento para la gira de este verano» hasta «seguros de responsabilidad civil que siguen llegando», por citar solo algunas de sus obligaciones económicas, revela Adrián Sanz.
Él habla de «abandono» de las Administraciones públicas hacia su sector. «No se nos ha tenido en cuenta dentro de la desescalada, tampoco se nos han dado medidas para afrontar la nueva normalidad como sí se ha hecho con otros sectores», plantea. «Los bares se pueden abrir, también las discotecas pueden abrir con restricciones, ¿por qué no se puede hacer una actuación musical al aire libre, donde la gente está menos en contacto que en locales cerrados?», pregunta. Incluso propone que se busquen «sitios más grandes que las plazas de los pueblos si hace falta» para llevar a cabo las verbenas y se garantice así la distancia social. «No se trata de hacer macroconciertos, pero sí de dejarnos trabajar», reivindica.
El cantante y director musical de Kmaleón cree, además, que la buena respuesta que la población está dando a la reapertura de bares y terrazas revela que «la gente tiene ganas de salir y pasárselo bien después de los duros momentos que hemos pasado», de ahí que en esa misma línea vea coherente que se permitan las verbenas al aire libre. «Es todo muy contradictorio», critica. «¿O es que suspender las verbenas es más fácil que suspender otros espectáculos porque en nuestras actuaciones la gente no tiene que pagar entrada?», plantea de nuevo.
El parón que sufre la actividad de las orquestas no solo afecta a las siete formaciones de este tipo que hay en la provincia de Ávila, sino al sector en su conjunto, de ahí que haya convocada una gran manifestación el 8 de julio en Madrid. «Trataremos de hacernos escuchar, entiendo que se eviten las aglomeraciones de gente, pero si todas las actividades se han ido desescalando, también nosotros tenemos derecho a retomar nuestro trabajo», defiende Adrián Sanz. 
En la misma línea se expresa Álvaro de Arriba, de la orquesta Impulso: «Parece que lo más lógico es suspender las fiestas, pero cuando permiten otro tipo de actividades, da la impresión de que suspenderlas es lo más fácil, más que buscar soluciones y medidas que nos permitan seguir trabajando a las orquestas», afirma. 




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