«Con el equipo descendido lo tenía claro, me quedaba»

A.S.G.
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Ocho años después Andrés Llorián se ha convertido en la referencia del vestuario del Real Ávila. Último superviviente del descenso a Regional o el playoff ante el AD Mérida, seguirá otros tres en el club. «Me quedo con el cariño de la gente»

«Con el equipo descendido lo tenía claro, me quedaba» - Foto: Isabel García

Llegó en verano de 2012. Venía con ganas de encontrarse, de volver a sentirse futbolista tras «años duros». Y desde entonces no se ha movido de una ciudad y un equipo que ya lo siente como suyo. «Si tuviera que decir por qué me he quedado tanto tiempo no sabría expresarlo con palabras». Lo hizo con hechos, cuando a los 10 minutos de consumarse el descenso de manera matemática a la Regional de Aficionados ante La Bañeza le dijo a Juan Rodríguez ‘Juanito’ que se quedaba. Muchos se fueron, alguno ni sacó las espinilleras de la mochila cuando la temporada se despedía con un derbi ante la Cebrereña ya con el equipo descendido. Pero él lo tenía claro. «Quería devolver al equipo donde estaba». Ése es Andrés Llorián, un asturiano convertido con el paso de los años en el capitán del Real Ávila, una ‘rara avis’ en este fútbol actual con tantas idas y venidas. Y lo seguirá siendo camino de un 2023 en el que el Real Ávila alcanzará el centenario, si todo marcha bien, con Llorián como capitán. «Será un orgullo, mucho más para una persona que no es de aquí». Se marcarán goles, llegarán jugadores, pero su nombre pasará a la historia del equipo.
Quién se lo iba a decir cuando en agosto de 2012 recalaba en el Real Ávila, en un segundo proyecto de José Luis Diezma entonces con muchas caras nuevas y bajo una fórmula de fichajes que no funcionó. El equipo lo notó. De jugarse el playoff contra el Barakaldo con una de las mejores plantillas de los últimos años, a quedar en tierra de nadie. Llegaba Llorián a un Real Ávila que era habitual de los playoffs y no tardaría en disfrutarlos en la 2013-14. «Por desgracia» los últimos playoffs encarnados. «Me hace sentir mayor» bromea. Recuerda que es uno de los «recuerdos más felices», aunque no fue fácil. No sólo fue el año del cese de Kiko Sánchez, sino un año de problemas económicos. Sin cobrar desde diciembre, fue el vestuario el que tiró adelante. «Un día nos reunimos y lo hablamos. O nos íbamos y lo dejábamos todo o nos quedábamos con todas las consecuencias». Y se quedaron con todas las consecuencias. «La relación que había en el vestuario, una relación sana, fue lo que nos permitió remar todos juntos. La mala situación económica nos unió mucho más». A las órdenes de Borja Jiménez acabaron cuartos, aunque el sorteo les llevó a medirse con el ADMérida, uno de los rivales más duros. No pasaron de la primera fase.
De uno de los recuerdos más felices, a uno de los peores. Porque Llorián, junto con Maño , utillero, y Antonio, jardinero, son los últimos supervivientes del playoff, pero también del descenso. El equipo llegaba muy tocado en lo económico. Impagos, concurso de acreedores y una puerta que se cerraba en aquel verano y que se abrió en el último instante gracias a la llegada de Juan Rodríguez ‘Juanito’ y Javier Pindado. El proyecto se mantuvo vivo, pero abocado al descenso. «Fue un año duro. Además fue una temporada en la que comencé con problemas de pubis. No me podía ni mover» reconoce el lateral. «Estuve todo el año con problemas» recuerda. Quería pero no podía, al menos todo lo que él hubiera querido en una campaña que acabaría con el descenso. «El club no tenía mucha viabilidad económica y para rematar, el descenso deportivo». Del momento más feliz al momento más triste en apenas una temporada. Pero se quedó. «Hay mucha gente que aún me lo recuerda» reconoce. Los detalles no se olvidan. Lo consultó con sus padres. «Mis padres lo sufren conmigo» comenta. Por eso en su renovación no quiso olvidarse de su familia, la de sangre, la que ha tenido a su lado siempre en sus decisiones. La otra, la encarnada, se la ha ido ganando con sus decisiones.
«Algo habré hecho bien, poco o mucho,  para siendo de fuera haberme ganado el cariño que me muestra tanta gente. Es algo que me llena de orgullo. Desde que llegué aquí la gente siempre ha mostrado mucho cariño por mí. Incluso mi abuela me pregunta por el cariño que la gente de Ávila me tiene». Quizás por ello su continuidad en un club que siempre ha querido contar con él en la plantilla. Ofertas para irse ha tenido, «no porque las haya buscado. He tenido alguna ocasión para irme, pero no acabé de dar el paso». Año a año ya ha sumado ocho años en el club y con su última renovación va camino de superar la década.
Tres años más por delante tiene el jugador tras la renovación que le ha ofrecido el equipo.Tres años en los que tiene claro que el principal objetivo en su cabeza «es desde hace años jugar el playoff». Quiere volver a jugarlos, «no sólo por mi, sino por la gente, que se merece una alegría después de esta travesía tan larga por el desierto. Son ellos los que están año tras año sufriendo con nosotros. Se merecen mínimo alcanzar los playoffs». Espera que sea antes del Centenario (2023), que alcanzará con el brazalete de capitán en el brazo. «Para una persona que no es de aquí va a ser un orgullo. No tengo palabras para decirlo. Puedes haber marcado más o menos goles, jugado más o menos minutos, pero será algo que quedará marcado para la historia».