Lo más natural, captado en todo su esplendor

I.Camarero Jiménez
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Guillermo Domínguez Arteaga disfruta de su pasión en Gredos, recientemente compró una finca en Navatejares que se ha convertido en el mejor escenario para sus fotografías de fauna

Lo más natural, captado en todo su esplendor

Guillermo Domínguez Arteaga es guardia civil pero también un amante de la naturaleza. Nacido en Béjar hace 35 años, con 6 se trasladó a El Barco de Ávila, en plena sierra de Gredos, y una vez allí pues ¿cómo no ‘enamorarse’ de aquella tierra? Pero hoy nuestro protagonista está aquí por una de sus grandes pasiones, la fotografía, a la que da rienda suelta como aficionado desde hace ya muchos años. En principio se ‘enfocaba’ únicamente a los eventos y con ellos sigue, pero desde hace tres años esta disciplina además ha propiciado estrechar lazos con el medio ambiente de Gredos y especialmente con la fauna que tanto le atrae y que en la sierra se exhibe poderosa y en todo su esplendor.
Recientemente ha dado Guillermo a conocer en sus redes sociales la publicación de un libro «a modo de prueba» con algunas de las mejores y más impactantes imágenes de los ejemplares de los que goza nuestro mayor exponente medioambiental. Por supuesto águilas reales despliegan sus alas en las instantáneas, pero claro como obviar «a un zorro rojo, hay ratonero, hay milano real, milano negro, abejarucos, mucho martín pescador»... «Igual algún día publico un libro de fotografía de aves de la sierra de Gredos», cuenta. Y es que «somos unos privilegiados de verdad por tener lo que tenemos».
En algunos casos Guillermo trabaja con cámaras trampa y eso puede hacerlo porque hace un tiempo, poco, compró una finca en Navatejares y ha tenido la suerte de que por ella pasan verdaderas joyas en vuelo, pero también a ras de suelo. La zona es muy buena porque hay águilas reales cerca. Para poder hacer lo que ha hecho tuvo que hablar con la Junta  para  instalar un ‘hide’, «que es un refugio con cristal de espía en el que incluso te puedes meter tú». Es evidente que para atraer aves a la zona «tienes que cebar a los ejemplares, con carcasa de pollo o con conejo de campo, por ejemplo y al final y después de casi un año de trabajo con ellas... pues acaban bajando y las tienes  muy cerca, como a ocho o 10 metros y con cámara réflex y salen unas fotos (y vídeos) muy buenas». Las cámaras de trampeo, cuenta, «las uso para el control» bueno y «para no subir a la finca y menos en estos días de confinamiento», pero mira por donde que le ha venido bien por que como se activan al movimiento, a través de sensores y hay posibilidad de que te lo envíe al móvil pues «puedo ver la naturaleza desde casa». Te permite  saber a qué hora entran, a qué hora salen y te proporcionan vídeos muy buenos». Por supuesto que «me gusta  más estar allí», pero no siempre se puede (y cuando no puede en las tareas le ayuda siempre Jesús Sayans a quien aprovecha para agradecérselo en estas líneas).
De hecho el resultado de esos vídeos y de esas fotografías es tan impactante que se han hecho eco hasta en la Fox que emitió uno de sus trabajos «mencionando a Ávila que hace muchísima ilusión» y que es un vídeo en el que aparece un joven águila real y un pequeño zorro rojo (en la imagen) enfrentándose entre ellos pues ambos «son muy dominantes». Parte de las imágenes las adquirió una agencia y después se han publicado en el Daily Telegraph o Metro Newspaper UK. En los últimos tiempos además tiene la suerte de trabajar con uno de los celadores de Gredos, con Sergio Rastrero con el que colabora en un estudio de ‘biología no descrita del águila real’.