Y ahora... ¿qué?

A.S.G.
-
Y ahora... ¿qué? - Foto: David Castro

El descenso deportivo del Óbila Club de Basket, que se tratará de evitar en los despachos a la espera de posibles vacantes o renuncias, abre numerosas incógnitas

Se acabó la temporada regular 2018-2019 en la LEBPlata. Lo hizo de forma oficial para el Óbila Club de Basket este sábado con la disputa de su último partido, aunque la realidad es que la temporada se había cerrado hace ya una semana, con la derrota (82-75) ante un Torrons Vicens Hospitalet que certificó lo que desde hacía tiempo –decir que desde el mismo inicio de la segunda fase en el Grupo A2 no es atrevido– se veía venir, el descenso a Liga EBA. Se cierran así diez temporadas de forma continuada en la LEBPlata y se abre todo un abanico de dudas y posibilidades ante un futuro donde la primera de las preguntas llega no sólo por el tema deportivo, sino el institucional. ¿Habrá baloncesto la próxima temporada? Desde hace tiempo es la pregunta que rodea al Óbila Club de Basket cada final de temporada. Ahora, con el descenso deportivo confirmado, cobra más peso si cabe.
«A partir del lunes deberemos trabajar todos en ello». El temor es evidente, la respuesta no es sencilla. Ni siquiera para su presiente, Raúl Álvarez, que podría dejar el cargo por cuestiones personales tras un año de mandato. Su idea con el proyecto es clara, «salir como sea», en Plata o en EBA, pero salir. Es el objetivo que se ha marcado la dirección del club, que esta semana celebrará una Junta Directiva para tratar el tema deportivo e institucional.Es momento de buscar soluciones, no culpables. Así lo ven desde un club en el que no quieren señalar a nadie, aunque entonan el ‘mea culpa’ por la confección de una plantilla que no ha conseguido estar a la altura del reto de la permanencia. Curiosamente en el año de las renovaciones –Sidao, Cazorla, Berni y Mulero se mantuvieron en un proyecto acostumbrado a arrancar cada verano de cero– el resultado deportivo fue el peor.  Se hablará en el club de jugadores y de entrenador. Porque la marcha de Sergio Jiménez empieza a darse por segura. Aún no se han pronunciado las partes, pero el desgaste de ambas parece más que evidente. Si hace unas semanas era el entrenador el que avisaba que no tendría ningún problema en dar sus conclusiones públicamente sobre la temporada, después era el presidente el que reconocía que «tras un año de mucho castigo» era probable que ninguna de las dos partes pusieran pegas para decirse adiós.La despedida parece más que clara. La rueda de prensa convocada para este lunes puede ser el momento.  
Se irán muchos, por no decir todos. Se quedará Mauri, al que se le pone en valor, pero lo primero es despejar las dudas de dónde competirá el club. Y en ese debate toca esperar. La competición del Óbila Club de Basket se traslada a los despachos, allí donde el decano de la categoría quiere cazar una de las plazas libres que puedan quedar. Ya lo saben en la FederaciónEspañola de Baloncesto y lo volverán a saber. Porque la pasada visita del presidente de la FEB, Jorge Garbajosa, al Plaza 3x3 Caixabank sirvió para un primer acercamiento. El siguiente será en breve. Desde el club tienen clara la idea, si algún club renuncia a su plaza en LEBPlata –los rumores de posibles renuncian ya están sobre la mesa– el Óbila estaría dispuesto a recibirla. No sería el primero ni el último en una categoría que en los últimos diez años apenas ha ejecutado los descensos por cuestiones deportivas. Eso sí, «no depende de nosotros. A partir de ahora habrá que ver si los que ascienden desde EBA pueden reunir los requisitos o si los que bajan de LEBOro quieren estar en Plata». Y aunque en el club hay quieres creen que el paso por EBA podría servir de impulso al proyecto, la idea es intentar agotar todas las posibilidades de continuar en LEBPlata, porque también son muchos los que opinan que un descenso a EBAsería la puntilla para un club ‘apuntillado’ en lo económico.
Sea como sea, «somos equipo de Liga EBA» y con esta dura realidad la Junta Directiva del club se reunirá esta semana. Se esperan respuestas y sobre todo realidades. Y preocupa la económica. No es nuevo que el problema económico viene persiguiendo al club desde hace tiempo. La «deuda histórica» como la definió el propio presidente nunca se ha dado a conocer, ni el tamaño ni las causas, pero sus repercusiones han terminado siendo evidentes en un equipo que ya se quedó el pasado verano a las puertas de ser excluido de la LEBPlata y que no pudo fichar el pasado invierno –«si hubiéramos fichado posiblemente se habría solucionado el descenso, pero no queríamos endeudar al club»– para evitar lo que desde el club ya se veía inevitable cuando se entró en el Grupo A2 con un balance de 6 derrotas y 4 victorias.
De las canchas a los despachos, ahora empieza la otra competición del Óbila Club de Basket. «Baloncesto tiene que haber, en EBAo en Plata».Con esa idea, las próximas semanas son claves en el club verderón.