Huellas celebra un nuevo mercadillo solidario

B.M
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La Protectora tiene en estos momentos unos 270 animales (200 perros y 70 gatos) para los cuales se siguen necesitando alimentos y medicamentos

Huellas celebra un nuevo mercadillo solidario

La Protectora Huellas organizó un mercadillo solidario en la plaza de Italia donde, con la venta de un gran cantidad de productos, quiere seguir con su labor. Antigüedades, decoración, complementos, artículos para animales, regalos, incluso peluches con forma de animal son algunos de los elementos que se podían encontrar este sábado en un mercadillo solidario que cada vez es «mas profesional».
Así lo explicaba desde el propio mercadillo Elisa Ruiz, que señalaba que desde hace años «cada vez hay más animales y hay que intentar ayudar y por eso se profesionaliza el mercadillo». Con los voluntarios implicados en la venta de los productos, lo que se hace ahora es tener «fechas más o menos regulares, siempre que lo permita el Ayuntamiento». Esto se traduce en dos grandes mercadillos en el Lienzo Norte en Navidad y primavera y otros cinco al año en la calle, incluyendo el del Mercado Medieval de tres días.
Con todo ello se va consiguiendo cada vez mejores resultados gracias a esta buena organización y «con el almacén profesional que lo lleva y funciona bien».
Así la convocatoria del mercadillo se convierte en la posibilidad de ayudar, en este caso a una protectora que cuenta actualmente con unos 270 animales, 200 perros y 70 gatos, a los que hay que cubrir diferentes necesidades como comida y medicamentos.
Las formas de ayudar son muy variadas y, por ejemplo, se puede apadrinar desde seis euros a un animal que después de puede sacar a pasear. Por supuesto también existen las opciones de hacer donaciones puntuales o ser social. «Hay muchas formas de colaborar», explicaba Elisa Ruiz, «también con el voluntariado en el mercadillo que se agradece porque si se pide y la gente no se compromete no se puede hacer», aunque sí que reconoce que están consiguiendo esta ayuda. Desde luego así se veía en la mañana del sábado con ese mercadillo por el que, gracias a varias sombras, resultaba muy apetecible pasear. De ahí la respuesta del público, algunos con mascotas o en otros casos familias con hijos, que se iban interesando en las diferentes ofertas, como era el caso de las camisetas de huellas, pero también en pendientes o pulseras, en juguetes o en una amplia colección de libros que llevarse a casa para leer.