Historia manoseada

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Historia manoseada

El pasado ha sido muchas veces malinterpretado e incluso revisionado según el interés del momento, del gobernante o del partido de turno

Muchos son los escenarios históricos que han sido reinterpretados, manoseados, revisionados o incluso cambiados al libre albedrío e interés de cada partido. Algunos de los más sangrantes son aquellos que faltando a la verdad y basándose en ciertas argucias históricas, cuya una extrapolación al contexto actual sería irreal, han servido de caldo de cultivo a tesis falsas, sobre todo procedentes de partidos separatistas. Uno de esos hechos históricos es la Guerra de Sucesión (1701-1714), que enfrentó tras la muerte sin descendencia de Carlos II a los Borbones contra los Austrias. Un conflicto que ha sido utilizado por los partidos independentistas para arrogarse una supuesta separación del resto de España, al apoyar la zona de Cataluña al archiduque Carlos de Austria en detrimento de Felipe V de Borbón, que fue el legítimo ganador. No en vano, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha recordado la votación que tuvo lugar en 1713 entre la capitulación ante las tropas borbónicas o la resistencia a ultranza, y lo comparó con la «nueva encrucijada» actual.

 

Revisionismo del franquismo. Uno de los principales caballos de batalla del Gobierno socialista de Pedro Sánchez ha sido la dictadura franquista, que abarcó casi cuatro décadas de la Historia contemporánea española. De hecho, una de las primeras medidas del líder del PSOE nada más llegar a La Moncloa fue iniciar el proceso de exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos, conforme a la Ley de Memoria Histórica. El debate enfrentó y enfrenta al Ejecutivo con la familia y con dos de los principales partidos en la oposición, PP y Cs, quienes indicaron que no gastarían ni un euro en exhumar al dictador. Sin embargo, la obstinación del Gabinete progresista le llevó  el 15 de marzo a decretar el desenterramiento del general y proceder a su inhumación en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, que se realizaría el próximo 10 de junio si el Tribunal Supremo no dicta lo contrario y no hay nuevo Gobierno de distinto signo político.

 

Transición. El llamado espíritu de la Transición ha servido de referencia para todos los partidos costitucionalistas, especialmente tras la celebración del 40 aniversario de la Carta Magna en diciembre del pasado año. Precisamente, una de las iniciativas más simbólicas en este sentido fue el fichaje de Adolfo Suárez Illana, hijo del primer presidente de la democracia, por el Partido Popular como número dos de la lista de Madrid. Pero no es el único, el PSOE también ha recurrido a la Transición al defender que fueron los socialistas los que más apostaron por la Constitución en 1978. Podemos, por el contrario y a pesar de defender en general el espíritu de la Transición, ha criticado ciertos legados de esa época, como sucedió con el consenso que hubo entre los grandes partidos sobre la Ley de Amnistía de 1977, al tiempo que pide revisar algunas decisiones de ese momento, poniendo el punto de mira en los honores otorgados por el Estado al policía franquista Billy el Niño. Ciudadanos, por su parte, asume y presume de ese momento histórico ejemplar para las democracias.