La redención puede llegar a los 'Diecisiete'

José Javier Zárate
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Esta película original de Netflix cuenta la historia de un adolescente problemático y cómo huye hacia adelante con su hermano y su abuela moribunda en busca de una perra y de sí mismos

La redención puede llegar a los ‘Diecisiete’

Héctor es un adolescente muy inteligente que se ha aprendido de memoria el Código Penal, lleva dos años en un centro de menores y apenas se relaciona con nadie. Cuando se anima a participar en una terapia de reinserción con canes, el chico establece un vínculo indisoluble con una perra a la que llama Oveja. Cuando esta es adoptada, aunque le quedan menos de dos meses para cumplir su internamiento -la mayoría de edad está al caer-, con el riesgo de acabar en la cárcel, se escapa para ir a buscarla. En el proceso va a enredar a su hermano y a su abuela.
Diecisiete es una tierna road movie, con toques de drama familiar y buddy movie (película de amigos) de Netflix. Héctor tiene un panorama desolador, una abuela en una residencia de ancianos, un hermano, Ismael, que no sabe si le quiere o le odia, una familia muy distanciada... Pero tras sus dificultades de comunicación, a sus 17 años, se preocupa por su hermano, la anciana y la perra. Así que arrastrará a Ismael, que vive en una caravana porque ha roto con su novia, a su abuela Cuca, que está a punto de fallecer según los médicos, a una búsqueda múltiple, la de Oveja, una tumba para la mujer y una salida para Ismael. Y en el camino quizá consigan encontrarse con ellos mismos y los demás.
Rodada en Cantabria, con muchos espacios naturales, la cinta tiene una bella fotografía que acompaña la narración. Pero no es contemplación estática, Diecisiete tiene ritmo y continuidad. Vamos a vivir robos en centros comerciales, en gasolineras, en protectoras de animales, huidas a pie, en moto, en coche... y, por supuesto, el secuestro de una vaca.
Nacho Sánchez es un genial Ismael, el hermano abrumado. Lola Cordón resulta encantadora como Cuca, la abuela que solo puede decir una palabra, aunque logra comunicarse. Pero quien sostiene el filme es Biel Montoro. Héctor da vida a toda la cinta y logra manejar a todos los demás personajes para llevarlos adonde cree que deben ir.
Este largometraje tiene momentos de muchísima gracia y sobre todo raudales de ternura. Diecisiete es una bella reflexión sobre madurar, aprender a perder para poder ganar y amar con hechos más que con palabras. Pero la narración también nos va a dar algunas sorpresas y nos va a llenar de esperanza. No hay que perder la ocasión de verla, siempre terminarán con una amplia sonrisa.