82 municipios se han adherido ya a la moción contra el lobo de UPA

Ana Agustín
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El número de ataques se multiplicó por dos en 2012, según los sindicatos agrarios

Un total de 82 municipios de la provincia se han adherido ya a la moción propuesta por UPA y que en su texto fundamental solicita la declaración de la provincia de Ávila ‘Zona libre de lobos’. Se trata de un texto que los Ayuntamientos abulenses están presentando en sus plenos municipales y que, hasta ahora ha sido aprobado en todos aquellos en los que se ha votado. «Todavía quedan muchos ayuntamientos que aún no han celebrado sus sesiones plenarias», ha afirmado Jesús González Veneros, responsable del área de Ganadería de UPA. De tal manera, es muy probable que hasta el próximo mes de abril esta organización  agraria no pueda presentar estas adhesiones en la Consejería de Agricultura con el fin de conseguir una respuesta favorable del responsable del ramo.
Y es que, en 2012, según los datos facilitados por UPA, que coinciden también con los aportados por UCCL, tanto los ataques de lobos como las cabezas de ganado muertas como consecuencia de ello, se han multiplicado por dos  o, incluso, por tres. De tal forma, según las cifras barajadas por UPA, de los 63 ataques contabilizados oficialmente por la Junta de Castilla y León en 2011, se ha pasado a los 360 ataques, un dato no oficial, sin embargo, cuyas consecuencias han supuesto la muerte de 410 animales. Según UCCL, que contabiliza 105 muertes de ganado mayor y 210 de ganado menor,  estima que las lobadas de 2012 han ocasionado unos daños económicos que ascienden a  184.500 euros.
Por lo que se refiere a la medida de utilizar cercados eléctricos para salvaguardar al ganado de los ataques de los lobos, Jesús González Veneros ha afirmado que «creemos que esta medida es absolutamente inviable en ganadería extensiva».
Cabe recordar que municipios situados en la Sierra de Ávila, en la Sierra de Gredos, en La Paramera y en La Serrota serán los primeros en los que se instalen los llamados ‘pastores eléctricos’, que no son otra cosa que «vallas electrificadas disuasorias para proteger el ganado en las comarcas abulenses situadas en la zona del influencia del lobo». Ésta es, de hecho, una de las medidas que incluye «un innovador proyecto dirigido a mitigar los ataques a la cabaña ganadera de la acción de los lobos», según informó Asaja, encargada de esta novedosa instalación en colaboración con la Fundación Biodiversidad, con el objetivo último de «conseguir la convivencia» de ganado y cánidos.
Los ‘pastores eléctricos’ constituyen una «experiencia piloto» incluida en la «primera fase» de  «un proyecto más ambicioso». No obstante, esta primera fase se prolongará durante «doce meses» y «ha incluido hasta el momento el reparto de mastines a los ganaderos como medida de protección», añadieron desde la organización agraria.