Ávila camina por la inclusión

J.M.M.
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Ávila camina por la inclusión - Foto: David Castro

Alrededor de 1.300 personas participaron en la Gran Marcha por la Discapacidad de Pronisa, cuya recaudación ira destinada este año al proyecto 'Mi casa', que contempla la creación de tres viviendas tuteladas para grandes dependientes

Treinta y dos años caminando por la inclusión y, un año más, los abulenses no faltaron a su cita. Cerca de 1.300 abulenses (la mayoría a pie, aunque no faltaron los que se sumaron en bicicleta) participaron este domingo en la 32 Gran Marcha por la Discapacidad, organizada por Pronisa Plena Inclusión bajo el lema ‘Pasos por la inclusión’, mostrando de esta manera su respaldo a la labor que lleva a cabo esta organización en favor de las personas discapacitadas. En esta ocasión, además, según explicó el presidente de Pronisa, Manuel Maíz, la recaudación irá destinada a uno de los grandes retos que Pronisa tiene por delante, el proyecto ‘Mi casa’, una iniciativa pionera en España con la que se pretende que personas que presentan grandes discapacidades puedan adquirir un mayor grado de autonomía viviendo en tres viviendas compartidas (de seis o siete usuarios) que van a construir y no en residencias, recibiendo las atenciones necesarias para poder desarrollar su vida.
La jornada, desde el punto de vista climatológico, no pudo favorecer más: un día soleado, con una temperatura suave, ideal para lanzarse a caminar, para demostrar que “Ávila es muy solidaria”, como reconocía Manuel Maíz, y eso se notó en el ambiente. Desde antes de las ocho y media de la mañana fueron llegando los participantes al Mercado Chico, muchos de ellos para inscribirse en ese último momento (hasta la tarde del sábado se habían apuntado unas 600 personas), y llegar a alcanzar de nuevo esa cifra próxima a los 1.300 andarines que se ha consolidado en las últimas ediciones. Entre los participantes, que también quisieron respaldar con sus presencia esta marcha solidaria, el alcalde de Ávila en funciones, José Luis Rivas, el presidente de la Diputación en funciones, Carlos García, el subdelegado del Gobierno en Ávila, Arturo Barral, la diputada Alicia García o los senadores Patricia Rodríguez y Jesús Caro, así como un buen número de cargos electos locales y autonómicos de distintas formaciones políticas.
Apenas unos minutos después de las nueve de la mañana, tras el chupinazo y el corte de la cinta protagonizado por el presidente de Pronisa y una usuaria, los andarines empezaron a descender por la calle Vallespín, para iniciar el recorrido tradicional de una veintena de kilómetros. El pelotón se mantuvo compacto en esos primeros metros, también a su paso por el Puente Adaja, para encaminarse posteriormente hacia los Cuatro Postes y tomar la desviación hacia la AV-110 en dirección a Martiherro, en lo que sería el tramo más pendiente de todo el trazado, y que fue propiciando que la hilera de caminantes se fuese estirando, adaptándose al ritmo de cada uno.
El primer punto de avituallamiento se situó en la desviación de la AV-110 hacia La Colilla, donde los ciclistas y los corredores empezaban a tomar ventaja. Agua y pastas para reponer fuerzas y seguir con la ruta. La siguiente zona de descanso se encontraba en La Colilla (primer punto de sellado), donde los andarines pudieron de nuevo tomar fruta y agua para afrontar el siguiente tramo del recorrido que les llevó, tras atravesar la N-110, hasta El Fresno.
Allí aguardaba, como ya es habitual, el copioso avituallamiento en el que colabora la Asociación de Mujeres de El Fresno. Más de una veintena de años sumándose de forma voluntaria a esta marcha de Pronisa, según explicó Felicidad Gómez, presidenta de la asociación, elaborando sus dulces para que los participantes no desfallezcan en su caminar. Desde el pasado martes llevan preparando esos manjares (flores, retorcidos, perlucos, perrunillas…) para más de un millar de personas que hicieron las delicias de las andarines, que también pudieron degustar en este lugar bocadillos y refrescos.
Tras el avituallamiento y la parada de rigor, llegó el momento de afrontar la recta final de la caminata, ya en dirección a Ávila (con dos nuevos puntos intermedios para refrescarse si era necesario), y a ese Centro Espíritu Santo de Pronisa, donde aguardó la meta y esa gran fiesta con la que la organización quiso agasajar a todos los participantes en esta muestra de solidaridad de los abulenses.