Hijos de la cuarentena

Mayte Rodríguez
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Treinta y tres bebés han nacido en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles en las casi tres semanas que han pasadodesde que se decretó el estado de alarma, Luca y Marco son dos de ellos y sus mamás nos cuentan la experiencia

Hijos de la cuarentena

La vida siempre se abre paso, se impone incluso en condiciones tan adversas que parece un milagro que nazcan niños en campos de refugiados, en pateras o en los lugares más recónditos y olvidados del mundo. También en estos tiempos de confinamiento y de   hospitales convertidos en campos de batalla contra la pandemia ha continuado sucediendo el milagro de la vida. Desde el 14 de marzo hasta ayer mismo habían nacido 33 bebés en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila. Cada uno de esos partos ha sido una luz en medio de la oscuridad de estos tiempos en los que las cifras de fallecidos por el COVID-19 parecen no tener fin.
Marco y Luca son dos de esos 33 bebés nacidos en Ávila en plena cuarentena. Ambos vinieron al mundo el 23 de marzo y los dos están ya en casa, donde fueron recibidos con la alegría propia del momento, pero sin que ni  abuelos, ni tíos ni primos hayan podido conocerles en persona. «Estamos confinados, nada de visitas, ni en casa ni por supuesto durante los dos días que pasamos en el hospital», nos cuenta Nuria Moyano, la mamá de Marco, que pesó 3,430 y midió 52 centímetros. «Nuestros familiares han visto al bebé a través de fotos y de vídeos, supongo que ya habrá tiempo de que vengan a conocerle cuando se pueda», reflexiona, resignada. 
Para ella fue un alivio que su marido pudiera no solo estar presente en el parto, sino también acompañarla durante su estancia en el hospital, dada la elevada restricción de accesos al Hospital Nuestra Señora de Sonsoles para evitar contagios. «Cuando pasamos el control de seguridad y hasta que comprobaron que, efectivamente, yo estaba de parto mi marido tuvo que permanecer fuera, en el aparcamiento de Urgencias, pero le pidieron el teléfono para avisarle cuando llegara el momento», nos cuenta Nuria. 
Hijos de la cuarentenaHijos de la cuarentenaElla agradece que a pesar de que el personal del hospital estaba atravesando momentos complicados, «me trataron tan bien que acabé metida como en una burbuja, pendiente solo de lo importante, de que llegara el bebé». 

En la misma planta que Nuria estuvo también Myriam López con su pequeño Luca. «Nos tocó compartir una habitación diminuta en la que casi no cabían las cunas, el primer día el personal estaba alborotado, supongo que a las enfermeras de la cuarta planta les costó un poco adaptarse al cambio de pacientes, pero al día siguiente todo estaba más tranquilo y la atención fue mejor», explica. Eso sí, «no se podía salir de las habitaciones en ningún momento» y a su marido, que solía irse a casa a comer y a ducharse durante los días que estuvo ingresada, le pidieron que redujera al máximo las salidas a la calle. «Había mucho control y todas las puertas estaban cerradas».
Pese a todo, a ninguna de las dos les dieron el alta precoz. En ambos casos permanecieron en el hospital al menos las 48 horas de rigor «porque el pediatra nos dijo que no era partidario de que nos fuéramos antes por si surgía alguna complicación con el bebé». Ambas destacan la profesionalidad de los equipos sanitarios pese al complicado momento que se está viviendo en el hospital. 

 

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