El sueño de Vicky está un poquito más cerca

E.Carretero
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Martiherrero reunió este domingo a 452 personas en una marcha solidaria con la que se buscaba recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil

El sueño de Vicky está un poquito más cerca

Los niños con cáncer no necesitan milagros, necesitan investigación. Ese fue el lema que este domingo animó a caminar a las 452 personas que participaron en la marcha solidaria organizada por el Ayuntamiento de Martiherrero para recaudar fondos para El sueño de Vicky, Fundación para la Investihación del Cáncer Infantil, cuya presidenta, Laura García, no dudó en desplazarse también hasta esta localidad abulense para mostrar su apoyo con esta iniciativa. «Ha sido emocionante ver cómo la gente se ha volcado», reconocía José Luis del Nogal, alcalde de Martiherrero, al hablar de una marcha solidaria detrás de la cual «hay nombres y apellidos», en este caso los de tres familias abulenses con hijos afectados por cáncer infantil.
La marcha solidaria de Martiherrero logró recaudar 4.400 euros para la citada fundación que a su vez destinará esta cuantía al madrileño Hospital Niño Jesús. «El cáncer infantil está considerado como enfermedad rara y los niños afectados no pueden seguir el mismo tratamiento que los adultos porque sus órganos están en desarrollo», explicó Del Nogal a la hora de destacar la importancia de dotar a los médicos e investigadores de las mejores armas para acabar con esta enfermedad que cada año se diagnostica a más de 1.500 niños en nuestro país, de los cuales uno de cada tres pierde la batalla.
Aunque secundario, otro de los objetivos de esta marcha de 7,6 kilómetros, la distancia entre Martiherrero y la ermita de Nuestra Señora de la Asunción, situada entre los términos de Casasola y Duruelo, era dar a conocer los atractivos patrimoniales y naturales de esta localidad de la Sierra de Ávila que pese a distar tan solo seis kilómetros de la capital abulense es poco conocida a nivel turístico.   
La marcha, que arrancó con un desayuno, también solidario, incluyó además una versión infantil en la que se animaba a los más pequeños a dar pasos a favor de la investigación del cáncer infantil a través de una ruta de poco más de un kilómetro de longitud. La jornada concluyó con una comida popular a base de patatas revolconas de la que dieron cuenta muchos de los caminantes que este domingo se pusieron en marcha para hacer que el sueño de Vicky esté cada vez más cerca.