Lola Herrera abre la XXXII Muestra de Teatro

D.C
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El brillante monólogo que hace en la obra 'Cinco horas con Mario', sobre texto de Delibes, volvió a significar un éxito para la magnífica actriz vallisoletana

Lola Herrera abre la XXXII Muestra de Teatro

Con todo el papel vendido, como no podía ser menos teniendo en cuenta el mucho interés de la propuesta y la calidad que atesora en todos los sentidos, se abrió este martes la XXXII Muestra de Teatro Ciudad de Ávila con la presencia sobre las tablas en formato monólogo de Lola Herrera, una de las más grandes actrices españolas de teatro de las últimas décadas, que volvía a apostar por la puesta en escena de ese clásico contemporáneo que es Cinco horas con Mario, la adaptación para las tablas de la novela homónima de Miguel Delibes que estrenó hace casi cuatro décadas y que luego ha retomado en cuatro ocasiones.
Llenando todo el escenario con su presencia, como sólo saben y pueden hacerlo quienes realmente son maestros del arte escénico, Lola Herrera (bajo la dirección de Josefina Molina) volvió a meterse en la piel de Menchu, esa viuda de mediados del siglo pasado sorprendida por el fallecimiento  repentino de su marido que reacciona ante la muerte inesperada con un monólogo en el que repasa su vida y la de la sociedad que la rodea, contando entre líneas mucho más que lo que dice literalmente y abriendo una puerta a una crítica tan sutil como brutal, como pocos como Delibes sabían hacer.
El programa de esta nueva edición de la Muestra de Teatro, que organiza el Ayuntamiento de Ávila con la colaboración de la Junta de Castilla y León, ofrecerá hasta su clausura el día 24 de noviembre ocho obras más, repartidas entre los días 7 (jueves), 8 (viernes), 10 (domingo), 15 (viernes), 17 (domingo), 22 (viernes), 23 (sábado) y 24 (domingo).
La segunda representación de la muestra, la de este jueves, es Pídeme perdón (o cómo volver a la calle del Mariano), de Perigallo teatro, un puñado de historias sencillas, con alma, que trasladan al espectador a lugares comunes que no por reconocidos nos resultan cómodos ya que en no pocas ocasiones le ponen frente a lados oscuros que invitan a pensar sobre lo que realmente somos.