Quejas y bajas en el inicio de curso en la Arturo Duperier

J.M.M.
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Los progenitores de los residentes hablan de abandono y falta de servicios a la espera del traslado al nuevo centro. El cambio aún no tiene una fecha pero se espera para «las próximas semanas», según la Junta

Quejas y bajas en el inicio de curso en la Arturo Duperier - Foto: Diario de Ávila

El inicio del curso en la residencia Arturo Duperier está llegando marcado por las quejas de los padres de los residentes y bajas de alguno de ellos. Así lo comunicaron directamente a este periódico, aunque también a la Dirección General de Juventud, según ellos mismos reconocen, puesto que han contactado tanto padres como residentes para exponer la situación.
En estas quejas hablan de abandono, falta de servicios en el centro actual y especialmente de que no les llega información puesto que se esperaba que los jóvenes estuvieran este curso en la nueva residencia que se construyó y aún no se ha producido el esperado traslado sin que sean conscientes exactamente de a qué se debe por lo que continúan en la antigua que se esperaba que ya estuviera cerrada. 
Desde la Consejería de Familia se explica que después de las visitas realizadas por los técnicos municipales se ve que es necesario llevar a cabo «determinados remates en materia de seguridad que contempla la normativa actual y que no exigía la anterior». Es precisamente este cambio de normativa lo que hace que haya que solventar algunos aspectos como es el caso de incorporar determinados dispositivos de cierre automático a las puertas, señalizaciones, accesibilidad al uso de extintores o la apertura de una puerta nueva. Aunque destacan que no son mejoras importantes sí que hay que llevarlas a cabo, aunque aseguran que la empresa encargada de abordar estas intervenciones ya ha comenzado a trabajar en ellas y se prevé que estén concluidas en los próximos días, a la mayor brevedad posible. Posteriormente, el Ayuntamiento deberá expedir la licencia que permitirá el traslado a las nuevas instalaciones.
El traslado está pendiente no solo desde la residencia de estudiantes Arturo Duperier (actualmente con 32 residentes) sino también para la parte de albergue de jóvenes y el centro de menores (actualmente ‘Fuente Clara’) puesto que estas instalaciones pasarán a ubicarse en el nuevo edificio aunque siempre se especificó que estarán separados. En todo caso el traslado sí se hará, señalan desde la Consejería de Familia, a la vez tanto en residencia como centro de menores, que también permanece en este momento en sus anteriores instalaciones. Lo que no está tan claro es cuándo será puesto que de momento no aportan una fecha exacta sino que indican que está previsto que se realice «en las próximas semanas con la mayor brevedad posible», una vez que tengan la licencia.
Desde la Consejería son muy conscientes de las quejas que se han producido y señalan que lo conocen porque también han llegado a la Dirección General de Juventud. Consideran que son «comprensibles», pero también insisten en que están «intentando subsanar» la situación. También reconocen que «ha habido alguna baja» (no especifican cuántas) y también «amenazas de baja» en el centro.
las quejas. La situación relatada por varios padres que se han dirigido a este periódico aborda diferentes aspectos, entre ellos que los jóvenes están sin personal administrativo salvo los conserjes en el centro en el que se encuentran actualmente, sin cocina (hay servicio de catering) y con escaso mobiliario en una residencia que tiene, dicen, «instalaciones obsoletas» y «humedades en las duchas». Y ante todo esto se preguntan de quién es la responsabilidad.
En otros casos se va más allá y se habla de «residencia inhabitable» en la que además no hay wifi y las habitaciones son pequeñas y oscuras y no saben si los jóvenes van a tener calefacción. Y esto se produce además cuando les habían enseñado una «preciosa residencia» (la nueva en la que deberían haber empezado el curso) donde había todo tipo de comodidades que creían que iban a tener.
Uno de los motivos más recurrentes de las críticas es la falta de información que dicen que les crea «impotencia» por no saber cuanto tiempo van a estar así sus hijos. También se insiste en que decidieron acudir a un centro específico, con unas características, y que ahora mismo ven que no está en funcionamiento. En algún caso también se habla incluso de que se les «ocultó» el hecho de que iban a estar junto a un centro de menores en especial con estudiantes que vienen de fuera y no conocían esta circunstancia aunque fuera pública en Ávila.


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