Los pueblos pequeños, bien organizados y en casa

E.C.B
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En localidades como Casasola o Navadijos apenas se ve a nadie por la calle estos días, aunque los servicios están garantizados

Los pueblos pequeños, bien organizados y en casa

El estado de alarma decretado a raíz de la crisis del coronavirus ha modificado el ritmo de vida de las ciudades y también del medio rural, incluidos los pueblos más pequeños de la provincia donde, no obstante, también se organizan estos días para que el abastecimiento de alimentos o la atención sanitaria, imprescindible dada la edad avanzada de gran parte de su población, estén garantizados. No en vano, hablamos de localidades en las que no hay establecimientos para realizar las compras básicas y es la venta ambulante la que ofrece ese servicio, y en las que el médico acude habitualmente un
Es el caso, por ejemplo, de Casasola, donde residen apenas quince personas, en su mayoría gente mayor que, como comenta el alcalde, Carlos San Segundo, «estos días los vecinos están metidos en sus casas porque todavía queda mucha nieve». «La mayoría tienen familiares en Ávila que les llevan lo que necesitan y yo he hablado con todos ellos y también me he ofrecido para acercarles las cosas que sean necesarias, pues habitualmente va un camión supermercado desde San Pedro del Arroyo y también el carnicero una vez a la semana, pero estamos esperando a ver si continúa el servicio», explica el regidor, quien añade que «hay tres vecinos que tienen coche y pueden ir a comprar a Ávila».
En cuanto a la atención sanitaria, apunta Carlos San Segundo que el Ayuntamiento está abierto los miércoles porque «es allí donde va el médico y la ATS para tomar la tensión y atender cualquier dolencia».
También el Ayuntamiento mantiene, pese a las dificultades, los servicios y todos los temas administrativos son realizados por la secretaria vía informática para evitar tener que acudir al Consistorio si no es imprescindible. «En el caso de que haya que firmar algún proyecto para llevarlo a la Diputación o realizar algún certificado o empadronamiento subo a Casasola, porque yo vivo en Ávila pero tengo animales allí y tengo que subir a echarles de comer. La Guardia Civil me ha dicho que como alcalde puedo ir cuando quiera».
Por lo demás, los vecinos están perfectamente informados de la situación actual y «saben que no se pueden reunir», señala el alcalde, quien añade que «puede haber alguno que salga de casa, pero no hay problema porque es difícil que se encuentren unos vecinos con otros». De hecho, «estos días se ha venido un matrimonio de los que habitualmente están en Casasola en verano y, por precaución, sólo hemos cruzado unas palabras a cierta distancia».
También en Navadijos la situación a trastocado la vida diaria de sus 25 vecinos, que pasan la cuarentena en sus casas. Eso sí, «muy bien organizados, mejor que en la ciudad», asegura su alcalde, Miguel Ángel García, que explica que «somos pocos y no nos vemos estos días.
En esta localidad el suministro de alimentos es, como en muchos otros pueblos de esta provincia, a través de la venta ambulante. Así, el frutero acude los fines de semana y el panadero entre semana, por poner dos ejemplos, y «estos días están acudiendo con mascarilla y guantes y la gente les deja el dinero en el mostrador para evitar los contactos», comenta el regidor, quien desconoce si esos vendedores «podrán seguir viniendo al pueblo dada la situación». Por ello, como ya se lo ha transmitido a cada uno de sus vecinos, se ha puesto a disposición de todos ellos para llevares «hasta la puerta de sus casas todo lo que necesiten».
Y el tema sanitario, de momento, lo están solucionando a través del teléfono con el médico del centro de salud de Navarredonda de Gredos, donde habitualmente van a las consultas. «También los medicamentos se gestionan vía telefónica a través de la farmacia, que lo gestiona con el centro médico», aclara Miguel Ángel García, que considera que en ese sentido, «está todo perfectamente organizado por la Junta de Castilla yLeón».
Eso en cuanto a los servicios básico, pues desde hace tiempo el local social que había en Navadijos permanece cerrado y el Ayuntamiento también a echado el cierre durante el tiempo que dure esta situación, por lo que, como señala el alcalde, «si nos juntamos es porque queremos, ya que somos muy pocos, pero en nuestro caso puedo decir que la gente está cumpliendo prácticamente al cien por cien con las obligaciones que nos impone esta situación, y creo que lo mismo ocurre con el resto de los pueblos de esta zona de Ávila».



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