Biomasa para calefactar tres centros educativos abulenses

I.Camarero Jiménez
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La intención es eliminar el consumo de gasóleo en los IES Alonso de Madrigal y Jorge Santayana y también en la Escuela Municipal de Artes de cara a la próxima anualidad

IES Jorge Santayana. - Foto: Antonio Bartolomé

La Junta de Castilla y León aprobó en el Consejo de Gobierno de ayer una partida de casi 960.000 euros para el desarrollo y mantenimiento de una red térmica alimentada con biomasa para varios centros educativos ubicados en Ávila, sustituyendo así el consumo de gasóleo en los Institutos de Enseñanza Secundaria Alonso Madrigal, Jorge Santayana y la Escuela de Artes de Ávila. La puesta en funcionamiento de la nueva red de calefacción está prevista para finales de 2020, si bien el contrato se extiende hasta 2023 para los trabajos de operación y mantenimiento.
Esta red compartida de calefacción y agua caliente se desarrolla gracias a la colaboración suscrita entre la Junta de Castilla y León y el Ente Regional de la Energía (EREN) que forma parte de la política energética de la Junta para promover instalaciones de calefacción centralizadas como las existentes en el municipio segoviano de Cuéllar, o el complejo de la sede de la Presidencia de la Junta de Castilla y León en Valladolid, o de biomasa como las de los Ayuntamientos de León, Villaquilambre (León) o el edificio de la Fundación Santa Bárbara, entre otras. Asimismo, la Consejería de Economía y Hacienda prevé ejecutar, a través del EREN, instalaciones compartidas de calefacción por biomasa en otros centros educativos de la Comunidad.
La puesta en marcha de este proyecto permitirá mejorar la eficiencia energética de todo el sistema de calefacción, como consecuencia de la sustitución de equipos antiguos con menor rendimiento, de la centralización de la generación térmica que permite equipos más grandes y con mayor rendimiento y gracias al almacenamiento de calor instalado que hace que las calderas puedan operar con mayores rendimientos.
menor gasto Además, esta instalación reducirá el gasto al tratarse de un combustible más barato con una menor fluctuación del precio respecto al gasoil, atenuará los costes de mantenimiento como consecuencia del menor número de instalaciones a mantener, implicará reducir las emisiones de CO2 al tratarse de un combustible renovable, que además implicará beneficios económicos para las zonas rurales al ser un combustible autóctono. De igual forma la instalación tiene un carácter ejemplarizante que muestra el compromiso de la administración en la lucha por el cambio climático, el desarrollo rural y la mejora de la administración de los recursos públicos.