'Desconocidos habituales' en el entorno de Ávila

E.C.B
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Los naturalistas Ignacio Sevilla y Felipe Nebreda ofrecen una charla virtual de carácter divulgativo sobre una docena de especies que son menos conocidas, pero que viven en la ciudad y sus alrededores

'Desconocidos habituales' en el entorno de Ávila

Con un simple paseo por la ciudad y sus alrededores podemos contemplar numerosas especies que viven dentro del entorno urbano o semiurbano, pero también hay muchas otras de las que apenas sabemos nada. Y para acercarnos a algunas de ellas los naturalistas Ignacio Sevilla y Felipe Nebreda, pertenecientes al equipo didáctico del Centro Medioambiental de San Nicolás, ofrecieron este sábado una charla virtual, en la que contaron las características y algunas curiosidades de una docena de esas especies menos conocidas, entre las que figuraban aves como el búho chico, el chochín, la oropéndola, el cuco, el ruiseñor y el estornino; mamíferos como la musaraña y el murciélago común; anfibios como el sapo corredor; reptiles como la salamanquesa, e insectos como la típula y el grillo topo.
«Se trataba de ofrecer una charla divulgativa, sin profundizar científicamente, para conocer características y curiosidades de algunas especies menos conocidas, basándonos en un criterio personal», explicó Felipe Nebreda, quien destacó que «son especies frecuentes en el término municipal de Ávila, relativamente fáciles de detectar». «El búho chico, por ejemplo, lo tenemos en El Soto, el cuco es difícil de ver pero se le oye, a los ruiseñores los vamos a encontrar en cualquier entorno fluvial o zona mínimamente húmeda, y hay otras especies como la salamanquesa que son más difíciles de ver, pero que están en muchas casas de la ciudad», apuntó.
Entre las curiosidades comentadas durante esta charla, Nebreda habló del búho chico, que «a parte de tener una tonalidad de plumaje que pasa desapercibida, es una rapaz nocturna de tamaño medio-grande muy discreta, que apenas canta, a diferencia del autillo, el mochuelo o la lechuza». «En El Soto algún año conseguimos oírlo, pero pocas veces conseguíamos verlo, y resulta que había una pareja que estaba casi en la entrada criando año tras año», explicó, «y llama la atención que una rapaz de esta envergadura esté en un entorno semiurbano».
La oropéndola, por su parte, según expuso, «recorre miles de kilómetros cada verano para llegar a criar a nuestra zona y es muy visible por su color, sobre todo los machos con ese amarillo intenso que contrasta con el negro de las alas y un pequeño antifaz también negro. Tiene un canto melodioso y construye sus nidos tejiendo en la horquilla de una rama con los medios que tiene a su alcance, como cuerdas de plástico o toallitas húmedas».
Esta conferencia, titulada ‘Desconocidos habituales’, se enmarca en las actividades del programa ‘Ávila se queda en casa’ puesto en marcha por el Ayuntamiento durante el periodo de confinamiento.