Adiós al tabaco... con ayuda

B.M
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En el primer mes de financiación del sistema sanitario de los medicamentos para dejar de fumar se llegó en Ávila a 23 pacientes. Pero es mucho más que 'tomar una pastilla', se trata de entrar de todo un proceso de deshabituación

Adiós al tabaco... con ayuda - Foto: Tomás Fernández de Moya

Se puede comenzar con un dato pero desde el principio hay que tener claro que se trata de mucho más. En el primer mes de financiación de fármacos para dejar el tabaco se llegó a 23 pacientes de Ávila. Esta cifra se incluye dentro de los más de 1.200 de Castilla y León en ese primer mes.
Se trata de recetas que ahora llegan a través de los facultativos de Atención Primaria y que en Castilla yleón han supuesto un gasto de casi 120.000 euros para 1.270 envases. Si se trasladan los datos a Ávila, son 25 envases para 23 pacientes con un importe que se acerca a los 2.389 euros, según datos de la Consejería de Sanidad recogidos por Ical.
Lo que se financia son dos tratamientos diferentes para deshabituación tabáquica pero hay que tener en cuenta que con el medicamento no es suficiente.
Así lo explica Ana Arconada, directora médica de Primaria, que asegura que fumar es una triple adicción y es un concepto que hay que entender. Está la adicción física, la psicológica y la dependencia social, por lo cual «para dejar de fumar o trabajas en esa triple adicción o no es suficiente». Explica este concepto para tener en cuenta que «la gente piensa que con el tratamiento farmacológico» es suficiente y no es así porque «para dejar de fumar hay que desaprender la conducta que hemos aprendido, modificar el entorno y superar la adicción también con tratamiento psicológico e intervención social».
Esto quiere decir que no se trata solo de ir a la consulta para que te den un tratamiento farmacológico y pensar que «está todo hecho» puesto que hay que hacer modificaciones y «desaprender cosas que se han automatizado a lo largo de los años».
En el caso concreto del medicamento, el cambio llega porque hasta ahora le tratamiento farmacológico para dejar de informar no se incluía dentro del sistema nacional y desde principios de año esta situación cambió. Pero también hay que tener en cuenta que se financia (lo que quiere decir que también hay aportación por parte del usuario) dentro de un proceso global.
En otras palabras, el paciente tienen que cumplir una serie de puntos como que tenga una motivación expresa, algún intento previo y un grado de dependencia y un número de cigarrillos al día. A partir de aquí se analiza la fase en la que se encuentra para la modificación y si está en la considerada de preparación o acción sí que se comienza el tratamiento porque hay motivación suficiente.
De esta forma, el proceso asistencial de atención al fumador marca una serie de seguimientos estandarizados con el paciente, con revisiones y pautas que se pueden seguir mas allá del fármaco. «No vale dar la pastilla, es un tratamiento para un mes para que vuelvas y se haga toda la intervención», explica Ana Arconada.
Por ello es fácil que el paciente vaya a una primera consulta y no salga con el fármaco, puesto que posiblemente haya dos sesiones previas y luego se entre en la etapa farmacológica. En las sesiones, en las primeras se valora la fase de cambio en que está el paciente y una vez que se ve esa motivación se continúa con el proceso, comenzando con la preparación del paciente que decide dejar de fumar, planteando la fecha y trabajando con técnicas de control de síntomas de abstinencia para llegar luego ya a la fase de seguimiento.
Y es aquí donde el medicamento ayuda porque disminuye los síntomas de abstinencia, que tienen que ir desapareciendo con el tiempo. Pero además está la parte psicológica y de conducta para ayudar.
Al fin y al cabo se trata de un todo para dejar atrás un hábito tan nocivo como el tabaco y lo que supone en consecuencias con otras patologías. Y aquí el medicamento ayuda pero el acompañamiento del médico y la motivación también son imprescindibles, incluso aunque haya recaídas.