«La Farsa de Ávila cambió la Historia de España radicalmente

D.C
-

Juan Eslava Galán, hablando de la Crónica de los caballeros de Ávila, y Almudena de Arteaga, de la Farsa de Ávila, protagonizaron la cita de ayer de las I Jornadas de Novela Histórica

Juan Eslava Galán, escritor que ha aportado mucho al género histórico por su capacidad para conjugar rigor y amenidad de la mano de una escritura exacta y muy accesible que sabe siempre trufar con buen humor, y Almudena de Arteaga, narradora a la que lectores y críticos reconocen como una de las más destacadas escritoras de novela histórica actuales, protagonizaron el jueves la segunda cita de las I Jornadas de Novela Histórica, un encuentro a dos bandas en el que se acercaron a un par capítulos muy importantes de la Historia de Ávila que, por su notable trascendencia, tienen también un importante hueco en la Historia de España: la Crónica de los caballeros de Ávila y el episodio de la Farsa de Ávila, respectivamente.
Habló Juan Eslava Galán de ese documento medieval que es la Crónica de los caballeros de Ávila, haciendo «una glosa de los contenidos y un acercamiento al espíritu que rezuma ese texto, que tiene alguna relación con Jaén, de donde soy yo, y que descubrí cuando hice mi tesis doctoral sobre mi provincia en la baja Edad Media y algunos puntos que estaban oscuros me los aclaró esa crónica; por eso tengo una cierta vinculación con ella, además de que la admiro como escrito un tanto multiforme de aquel periódico histórico».
La realidad y el mito, comentó el ponente, se funden en esa crónica de forma natural, «porque en la época tampoco se diferencian mucho» la una del otro, «además de por ser un escrito que está hecho como reivindicación de la clase de caballeros de Ávila respecto a los que no lo eran; ellos lo que quieren es mantener sus privilegios, y ese es en realidad el principal objetivo de la persona que escribió la crónica».

Almudena de Arteaga, por su parte, habló del rey Enrique IV, de su ‘presunta’ hija Juana la Beltraneja y de la relación que ese monarca tan maltratado por la Historia y su hija tuvieron de manera indirecta con Ávila, ciudad en la que el día 5 de junio de 1465 un grupo de grandes nobles castellanos contrarios a su persona le depuso en efigie y culminó el teatro proclamando rey en su lugar a su medio hermano el infante Alfonso, más conocido como ‘Alfonso el Inocente’».  

La Farsa de Ávila, afirmó, «cambió radicalmente la Historia de España, porque aunque el coronado en Ávila acabó falleciendo tres años después aquel episodio fue indudablemente el pistoletazo de salida de romper esa cadena genealógica que había estipulada previamente. Fue el primer pilar para el futuro de la Historia de España, que de otra manera hubiese sido muy diferente, no sabemos cómo». Juana, añadió, «llegó a conocer durante su vida cuatro generaciones de reyes, y ninguno proviene de ella, pero murió firmando como ‘Yo, la reina’».