La solidaridad se suma a la devoción por Jesús de la Salud

M.E
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La Hermandad de la Esperanza cerró su triduo en honor a Jesús de la Salud con la función solemne con besapiés y el VII Cocido Solidario

La solidaridad se suma a la devoción por Jesús de la Salud - Foto: Ana I. Ramirez

La solidaridad volvió a darse la mano con la devoción en la jornada grande de los cultos en honor a Jesús de la Salud. La Hermandad de la Esperanza cerró ayer las misas del triduo con la función solemne y con su VII Cocido Solidario. La normalidad y la elevada afluencia de fieles volvieron a marcar una jornada que finalmente no se vio afectada por un posible temor al coronavirus, no en vano el besapiés a Jesús de la Salud previsto tras la misa se llevó a cabo sin incidencias. Pese a la recomendación del Obispado de sustituir los besapiés y besamanos por inclinaciones de cabeza, la Hermandad de la Esperanza dio libertad a los asistentes para materializar la devoción con el gesto que les resultara más cómodo. Según explicó el presidente, Sergio Fernández, mientras algunos se inclinaron por la reverencia otros optaron por besar la imagen «sin ningún problema».
La iglesia de San Juan volvió a quedarse pequeña para una función solemne presidida por Óscar Robledo, el párroco y director espiritual de la Hermandad, y que contó con el acompañamiento del Coro de la Hermandad. 
Tras el citado besapiés, la atención se trasladó a los salones parroquiales, donde tuvo lugar la séptima edición del Cocido Solidario a beneficio de Manos Unidas. 200 personas (el aforo completo) se sumaron a una iniciativa en la que se hizo entrega de un cheque de 1.200 euros a Manos Unidas para sus próximas intervenciones en el Congo, un proyecto que llegará de forma directa a 2.000 personas y a 6.000 de forma indirecta. El culto del sábado incluyó un homenaje a Benjamín López, quien fuera párroco de San Juan y director espiritual de la Hermandad durante tantos años.