El Atlético de Madrid se sitúa líder de La Liga

Europa Press
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Los colchoneros vencen con remontada incluida (3-2) y gracias a un gol de Thomas Partey en el minuto 90

El Athlético de Madrid se sitúa líder de La Liga - Foto: Rodrigo Jiménez

El Atlético de Madrid venció hoy por un ajustado 3-2 a la SD Eibar en un partido que le sirvió al conjunto colchonero para situarse como líder de LaLiga Santander en su tercera jornada. 
Con agonía, y con celebración más propia de haber conquistado un título, el Atlético aprovechó la oportunidad de ser el único equipo con pleno de puntos antes del parón de selecciones. Se le atragantó su rival eibarrés desde el inicio, como en los precedentes más inmediatos cuando el Wanda Metropolitano es el escenario de tal enfrentamiento. 
José Luis Mendilibar dispuso un 'once' conservador, pero muy efectivo si Charles Dias encontraba resquicios entre los centrales colchoneros. La amenaza de Fabián Orellana y de Pedro León en la línea de tres cuartos era palpable y pronto dio sus frutos, con el chileno adentrándose y poniendo un centro exquisito al corazón del área pequeña. 
Ante la pasividad del guardameta Jan Oblak y de la zaga local, con Josema Giménez peinando el balón sin fortuna, el propio Charles se hizo un hueco de manera oportuna y cabeceó a la red el 0-1. Apenas siete minutos había corrido el reloj del encuentro y el Atlético ya había encajado su primer gol de este curso liguero. 
Respondió casi de inmediato la dupla atacante, con João Félix en plena efervescencia de movimientos y Diego Costa presto para el remate. El hispano-brasileño falló a bocajarro un pase 'de la muerte' que Renan Lodi le había brindado desde el costado izquierdo, adonde la pelota había llegado tras un gran cambio de orientación de Koke Resurrección. 
Pese a que los rojiblancos combinaban acertadamente de lado a lado, el Eibar se quitó el miedo de encima asestando otro golpe en el minuto 19. El lateral zurdo Anaitz Arbilla hizo entonces el 0-2, con algo de suerte y evidenciando, al mismo tiempo, cierta fragilidad en el acople de Mario Hermoso a las labores que comparte con Giménez. 
Una jugada larga y deslavazada vivió un mal despeje del 22 colchonero hacia la frontal de su área, donde apareció Arbilla para enganchar un fuerte lanzamiento que tropezó precisamente en el otro central, un Giménez que se lamentaba por los errores en los goles recibidos. 
Pero la montaña rusa seguía y João Félix recortó distancias antes de cumplirse la media hora. En un contraataque, él mismo dio un pase a la carrera para que Diego Costa se plantase en el área de Dmitrovic, se zafara del defensa contrario y pasara en paralelo para que João Félix, omnipresente, remachara a las mallas. 
La intensidad bajó de ahí al descanso, pero el joven ariete portugués era el gran referente. La afición ya estaba entregada, pero fue la entrada de Vitolo Machín lo que realmente espoleó al Atlético. Los cambios de Diego Pablo Simeone funcionaron, y de qué manera, introduciendo al canario en lugar de un discreto Marcos Llorente. 
El esquema se modificó, con Koke auspiciando a Saúl Ñíguez en las tarea de creación y, por extensión, reforzándose la línea de mediapuntas por detrás de Costa. Para mayor inri, Lodi continuaba siendo un puñal en cada subida por su banda, fraguando el 2-2 en el minuto 52 con otro arreón y un toque sutil hacia el área armera. 
Vitolo definió con la puntera de su bota derecha, cruzando el tiro raso y poniéndolo en la cepa del poste. Fue imparable para un Dmitrovic al que se le veía nervioso, como metáfora de un Eibar que nunca encontró la forma idónea de replicar en los segundos 45 minutos. 
La insistencia ofensiva de los locales cerca estuvo de la recompensa del 3-2 en un remate de Costa tras un desmarque a la espalda de los centrales, pero el VAR anuló esa acción. Lo que no había anular el videoarbitraje era el ánimo del estadio, que aún se mostraba confiado. 
Dicho y hecho, el definitivo 3-2 lo anotó Thomas con una carambola que daba de nuevo la razón al Cholo por sus cambios. El ghanés había sustituido poco antes a João Félix y se sirvió de un rebote de la pelota en su talón, junto a otro en la cabeza de un jugador rival, para quedarse delante del portero eibarrés y fusilarlo por abajo.