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Un joven sacerdote se incorpora a la diócesis de Ávila

E.Carretero
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El joven Álvaro José Sánchez Sáinz-Pardo recibió este domingo en la Catedral y de manos del obispo de Ávila, que destacó la labor que los presbíteros realizan en esta provincia, el ministerio sacerdotal

Un joven sacerdote se incorpora a la diócesis de Ávila

La diócesis de Ávila cuenta con un nuevo sacerdote, se trata de Álvaro José Sánchez Sáinz-Pardo, un joven natural de la capital abulense que este domingo recibió el sacramento sacerdotal de manos del obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, y durante una celebración que tuvo lugar en la Catedral abulense. 

El nuevo sacerdote de esta diócesis, que ofrecerá su primera misa el próximo 2 de julio en la iglesia de Las Gordillas a las 12,00 horas, había sido ordenado diácono en noviembre del pasado año y en su ordenación sacerdotal estuvo arropado no solo por familia y amigos sino también por fieles de la Iglesia de Ávila. Además, la celebración también contó con la presencia de prácticamente todos los sacerdotes de esta provincia, de quienes Gil Tamayo destacó que «dan testimonio de entrega». No en vano, al joven sacerdote el obispo de Ávila le encomendó «ser un buen pastor y un servidor de los demás, especialmente de los más necesitados». 

«La vocación no es propiedad privada, ha de ser compartida y proclamada hoy más que nunca», apuntó el obispo durante su homilía en la que no obvió la falta de vocaciones sacerdotales, afirmando de hecho que «en nuestra diócesis hay una emergencia vocacional». Por eso, y poniendo como ejemplo al nuevo sacerdote, hizo un llamamiento Gil Tamayo a los jóvenes, a quienes dijo que «Dios os necesita» y a quienes pidió que «si en vuestro corazón rumiais la llamada del señor no la calléis». 

«Dios os necesita para anunciar el Evangelio y servir a los pobres», apuntó el obispo para lamentar la falta de vocaciones consecuencia de un «mundo secularizado imbuido en el olvido de Dios y que necesita voceros de Cristo». 

«Pidámosle al Señor que haya vocaciones sacerdotales»,  rogó el obispo a los presentes antes de destacar el papel de las familias como la de Álvaro José Sánchez «como semillero donde pueda crecer la semilla de Dios».