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Irak fracasa en el llamamiento a las urnas

Europa Press
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Las elecciones parlamentarias registran su peor participación desde 2003, un 41 por ciento, motivada por el descontento de la población con la clase política iraquí

Miembros del personal del comité electoral iraquí cuentan los votos para las elecciones parlamentarias - Foto: AHMED JALIL

Los colegios electorales de Irak han cerrado en la noche de este domingo con una participación de en torno al 41 por ciento, una de las más bajas de los últimos años en unos comicios que se han celebrado en medio de una frustración generalizada con la clase política iraquí.

Esta cita se ha saldado con la participación más baja de las seis elecciones que se han llevado a cabo en Irak desde la caída en 2003 del régimen de Sadam Hussein tras la invasión estadounidense, la anterior tasa de participación más baja fue del 44,5 por ciento en 2018.

Por su parte, la jefa de la misión de observación electoral de la UE para las elecciones de Irak, Viola von Cramon, reconocía a mitad de la jornada que pese a que la participación no estaba siendo elevada -apenas un 19 por ciento al mediodía, según la Comisión Nacional Electoral-, el proceso se estaba llevando a cabo de forma "tranquila y pacífica".

Sin embargo, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Rudaw, Von Cramon sí que ponía de manifiesto el ambiente de desencanto que se vive en el país tras meses de crisis económica que ha minado todavía más la confianza en la clase política iraquí.

"La participación, en términos relativos, nos dice mucho. Es una señal para los políticos y una espera que presten atención al mensaje", ha avisado.

Por otro lado, el primer ministro de Irak, Mostafá al Kazemi, había llamado a la población para que se animase a votar en las elecciones parlamentarias.

"Votad por Irak, votad por el futuro de nuestras próximas generaciones", aseveró Al Kazemi, quien finalmente no ha conseguido movilizar a la ciudadanía.

Las parlamentarias, de carácter anticipado, fueron convocadas tras la grave crisis política en la que se vio sumido el país tras las masivas movilizaciones registradas en 2019, que forzaron la dimisión del Gobierno y la aprobación de una nueva legislación electoral.

Las protestas, que estallaron en octubre de 2019 y se saldaron con más de 550 muertos -según el balance oficial facilitado en julio de 2020-, supusieron una nueva muestra del desencanto de la población con la clase política ante los numerosos casos de corrupción, el mal estado de los servicios públicos y la crisis económica imperante en Irak.