La mejor juventud en los peores momentos

Ical
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Crean la plataforma Jóvenes Solidarios de Zamora para echar una mano a personas mayores y de grupos de riesgo durante la crisis provocada por el coronavirus

El joven zamorano Daniel Ratón forma parte de la plataforma Jóvenes Solidarios de Zamora. - Foto: Ical

Un joven, casi un chaval, llama al ascensor, sube al cuarto piso de un edificio ubicado en un barrio periférico de Zamora y se acerca a la puerta de una de las viviendas donde vive una mujer de edad avanzada. En el pomo hay colgada una bolsa de plástico que contiene un papel con indicaciones sobre un medicamento, una receta, una tarjeta del SACyL y un billete de 20 euros.

El chico que recoge la bolsa se llama Daniel Ratón, tiene 18 años, estudia Derecho y forma parte de la plataforma Jóvenes Solidarios de Zamora, recién creada para, literalmente, echar una mano a otros ciudadanos en una época francamente mala.

Daniel acude con la bolsa a la farmacia, entrega la documentación y la tarjeta, paga los medicamentos, regresa al piso y deja la bolsa donde la había encontrado, con los fármacos, los documentos, el ticket de compra, la vuelta de los 20 euros y un papel en el que escribe su nombre y su número de teléfono, con  rúbrica y sin pedir absolutamente nada a cambio.

El planteamiento es sencillo y eficaz: se trata de facilitar a grupos de alto riesgo, desde progenitores que tengan que cuidar a sus hijos y no puedan salir de casa hasta personas con movilidad reducida o mayores que necesitan comprar bienes de primera necesidad o ir a la farmacia para comprar sus medicinas, por ejemplo.

“Aunque se limite el número de veces que sales de casa, para los grupos de alto riesgo es complicado porque podrían ponerse en peligro solo con ir al supermercado”, recalca Daniel, portavoz de la plataforma junto con Nazareth Lozano. “Estamos en la provincia más envejecida de España y tenemos uno de los mayores porcentajes de grupos de riesgo. Solo con eso, nos pareció que era necesario prestar ayuda de forma organizada a personas que puedan necesitarla”, subraya.

Nada más publicó el Gobierno de España el Real Decreto en virtud del cual se instaba a los españoles a confinarse en sus casa para ralentizar la propagación del Covid-19, un grupo de chicos y chicas zamoranos creó de la nada la plataforma Jóvenes Solidarios en Zamora para ayudar a otros ciudadanos que pudieran necesitar apoyo para tareas cotidianas como hacer la compra o ir a buscar medicamentos a la farmacia, entre otras muchas.

“En estos días, ya hemos acudido a comprar medicamentos, hay un par de señoras que nos han pedido ayuda para algo tan cotidiano como sacar la basura, y hemos ido. Recibimos una llamada para acompañar a una persona al hospital y una de las enfermeras que está en el grupo hará una cura a una persona mayor para que no tenga que ir al centro de salud”, detalla Daniel. “No mantenemos ningún contacto, en la medida de lo posible, con las personas a las que atendemos pero, aun así, utilizamos guantes de usar y tirar y mascarilla”, apunta.

Estos jóvenes, cuya edad oscila entre 18 y 30 años y con mayoría de chicas, también tienen que hacer sus propias tareas, estudiar, trabajar o buscar trabajo, actividad que es un trabajo en sí misma. De hecho, entre ellos hay hasta tres profesionales sanitarias que, después de cubrir con creces sus respectivos turnos, todavía tienen arrestos para ayudar al prójimo y, de paso y sin pretenderlo, avergonzar a quienes miran con desdén a los jóvenes nacidos en la era de la información y la comunicación.

“Somos una organización comprometida con la ciudad y con los ciudadanos. Como amigos, decidimos hacerlo entre nosotros para ayudar a la gente y para contribuir a que esta crisis pase lo mejor posible y cuanto antes”, explica a Ical Nazareth Lozano.

La solidaridad llega a tal punto que tanto Nazareth como Daniel hicieron públicos los números de sus teléfonos móviles personales, que pasan a estar disponibles las 24 horas del día, con todo lo que ello supone, no tanto por la Ley de Protección de Datos como por la exposición del tiempo libre por el compromiso adquirido.

“Yo estudio primero de Derecho y Ciencia Política en la Universidad de Salamanca y, como es lógico, tengo que estudiar. Tengo clases por Internet y, cuando llegue a casa, comeré rápido y me pondré a hacer un trabajo de Relaciones Internacionales. Me retrasarán algunos exámenes pero hay que estudiar igual”, comenta, con buen humor.

Respuesta

La presentación de la idea, casi antes de pensar en hacer una convocatoria, recibió una respuesta fulminante por parte de muchos jóvenes zamoranos que quisieron hacer su aportación, sin tener en cuenta en absoluto la orientación política, aunque haya dentro del grupo personas vinculadas a esa actividad. “Solo faltaba que esto tuviera que ver con la política. En absoluto. Tenemos ganas de hacer cosas por los demás y creemos que podemos ser útiles en momentos difíciles”, destaca Nazareth.

“Por el momento, no tenemos previsto que se incorpore más gente al grupo porque, si empieza a haber mucha, casi pasaríamos a formar más parte del problema que de la solución. Vamos a intentar llegar a donde las administraciones y los colectivos no siempre llegan porque ayudamos en temas que parecen de poca importancia pero que para una persona mayor puede suponer la diferencia entre estar tranquila y a gusto en casa y tener que salir sin tener claro lo que tiene que hacer”, añade.

La ayuda se restringe hasta ahora a la capital zamorana, aunque Jóvenes Solidarios de Zamora no descarta ampliarla a localidades del alfoz como Morales del Vino, donde ya hay un joven que “puede disponer de coche aunque, con el Estado de Alarma, hay que conseguir autorizaciones para desplazarse” y, en cualquier caso, resulta pronto para ampliar la actuación, cuando la plataforma ni siquiera ha cumplido su primera semana de funcionamiento.

En este contexto, la actitud de este grupo de chicas y chicos que intentan hacer mejor el trozo de tierra en el que viven contrasta con la de quienes hacen caso omiso a las recomendaciones del Gobierno de España e, incluso, retan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, “aunque son casos más bien aislados”, señala. “Hay que salir a la calle solamente si es necesario y punto”, concluye.