Los niños devuelven la vida a las calles

Agencias
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Casi seis millones de menores de 14 años disfrutan de una primera jornada de alivio del encierro marcada por la alegría y la prudencia

Acompañados de su madre y sus juguetes favoritos, un patinete y un peluche, dos hermanos corren felices por Bilbao. - Foto: H.Bilbao

En España residen 5,8 millones de menores entre 0 y 13 años, según los últimos datos del INE, un 13,1 por ciento de toda la población. Casi seis millones de niños que, en medio del entusiasmo y el respeto a las normas, patinetes, triciclos y carritos de bebé, volvieron ayer a llenar de vida las calles del país, tras más de 40 días en los que la pandemia de coronavirus los había enclaustrado en sus hogares para «desesperación» suya y de muchos de sus padres.
«No sé quién tenía más ganas de esto, si ellos o yo», reconocieron muchos progenitores, que aprovecharon para pasear con sus hijos en la primera jornada de permiso concedida por el Gobierno desde que el pasado 14 de marzo se decretara el estado de alarma.
Es el caso del pequeño Simón, de dos años, quien según su madre, Carolina, aguardaba desde primera hora el momento de salir, impaciente junto a la puerta con las zapatillas puestas y el pijama.
Muchos menores aprovechan para ver desde lejos a sus abuelos.Muchos menores aprovechan para ver desde lejos a sus abuelos. - Foto: Ángel Medina G.Con todo, el clima nublado o incluso lluvioso con el que amaneció España en muchos puntos retuvo un tanto las ansiadas primeras salidas, como se notó en Oviedo, donde el orvallo, la niebla y los 14 grados de temperatura no animaban mucho al paseo. No fue hasta las 10,00 horas de la mañana cuando las calles empezaron a vislumbrar poco a poco una estampa inédita desde hace semanas.
«Ha sido duro, sobre todo, teletrabajar con ellos en casa y con tanta energía acumulada», señaló Celia, que no sabía cómo reaccionaría la más pequeña de sus hijos, de solo 11 meses, a este contacto con una realidad casi nueva para ella.
No fue la única maravillada. «Se han quedado boquiabiertos con las fuentes, como si no las hubiesen visto nunca. Me decían: ¡Mira, mamá, una flor!», relató otra progenitora junto a dos de sus hijos, afortunados respecto a su hermana adolescente, que «se tuvo que quedar en casa, pese a las ganas que tiene de ver al novio».
Algunos tienen la suerte de vivir cerca de la playa. Algunos tienen la suerte de vivir cerca de la playa. - Foto: Quique CurbeloEn el centro de Madrid, las escenas fueron de relativa calma aún con el entusiasmo inicial, con coches policiales de paso esporádico por las principales calles y algún que otro pequeño corredor interceptado por su padre cuando tomaba velocidad frente a las áreas recreativas infantiles, cerradas todavía como medida de seguridad.
Entre esos primeros paseantes, pocas mascarillas. A este respecto, la guía editada por el Gobierno indica que no son obligatorias, solo recomendables donde no se puedan guardar los dos metros de separación y para niños a partir de tres años cuando se pueda asegurar un uso adecuado de las mismas.
«Ni con sus dibujos animados favoritos cosidos hemos conseguido que quisiera ponérsela», reconoció Delia ante la reacción de uno de sus sobrinos.
En Sevilla la Feria de Abril se vive desde la cuna, y así se nota en los paseos de sus pequeños. En Sevilla la Feria de Abril se vive desde la cuna, y así se nota en los paseos de sus pequeños. - Foto: Eduardo BrionesMientras, los adultos velaron en general para que se guardaran las distancias y el resto de indicaciones, incluida la de no alejarse más de un kilómetro del domicilio o superar la hora de paseo, aunque, como ellos mismos reconocían, «esta es una cuestión de responsabilidad personal que el Gobierno no puede controlar».
Hay quien abusa. Desde la Policía Foral sí señalaron que numerosos vecinos de Pamplona se habían quejado porque muchos padres también sacaron las bicis a la calle para acompañar a sus hijos. En este sentido, indicaron que la normativa es algo «ambigua», aunque se está siguiendo el criterio expresado de que los acompañantes de los menores no pueden ir en bicicleta.
Ajenos a «estas cosas de mayores», los niños disfrutaron al fin de su primer día al aire libre, ya fuese a orillas del río Urumea, una de las zonas más concurridas de San Sebastián, o por la playa y el paseo de San Lorenzo, en Gijón, donde padres y niños portaban mascarillas y guantes, pero también paraguas y ropa de abrigo.


Estas niñas mallorquinas no olvidan las recomendaciones de higiene y protección.
Estas niñas mallorquinas no olvidan las recomendaciones de higiene y protección. - Foto: Isaac Buj