«El Dhaulagiri me seguirá esperando»

A.S.G.
-

El abulense Carlos Soria sigue entrenando en su casa «como si me fuera a ir mañana», aunque el futuro «nadie lo sabe». Ahora mismo «lo que me preocupa es lo que está pasando en nuestro país. Es terrible cómo lo están pasando algunas familias»

«El Dhaulagiri me seguirá esperando»


La montaña le espera y él espera a la montaña.No se entiende lo uno sin lo otro cuando se habla de Carlos Soria. El COVID-19 le dejó en casa cuando lo tenía todo preparado –se marchaba el 28 de marzo– para volver a intentar la conquista del Dhaulagiri, uno de los dos ochomiles que le restan en su cuenta particular para haber ascendido las 14 cimas más altas del planeta. No pudo salir. «Lo que está pasando está por encima de todo. Del deporte, de las aficiones...» Lo tiene muy claro el veterano montañero abulense. «El Dhaulagiri me seguirá esperando» asegura a sus 81 años. Cuando pase todo esto lo volverá a mirar a la cara. «Haré todo lo posible para volver a intentarlo, pero primero vamos a salir de todo lo que está pasando».  Siempre ha sabido cuando atacar la cumbre y cuándo retirarse, aunque para ello tuviera que darse la vuelta a un paso de la cima. Yahora es uno de esos momentos.  
En Moralzarzal, la localidad madrileña donde reside, se siente todo un privilegiado. «Tengo suerte» valora. «Si esto me pilla más joven, con cuatro hijas, en un piso de 70 metros cuadrados, hubiera sido horrible». Se considera un privilegiado. Piensa en esas familias viviendo ahora mismo en apenas 50 metros cuadrados. «Es terrible».   
Le gusta decir que posiblemente sea el «jubilado con menos tiempo posible». Y no le falta razón. No ha podido marcharse al Nepal pero sigue entrenando «como si me fuera a ir mañana».Su casa se lo permite. «Tengo un pequeño jardín. Puedo hacer de todo. Hago rodillo, bicicleta, unas presas en la pared...» relata el abulense, que tiene claro que «estoy más fuerte que antes de comenzar todo esto», aunque prefiere no hacer planes a corto tiempo. «Nadie sabe cómo va a ser el futuro», aunque en su futuro seguirá el ochomil nepalí. No hay prisa. «Lo de irme al Himalaya está muy bien, pero ahora mismo la preocupación es lo que está pasando en nuestro país, porque tienes familia, amigos, vecinos. Lo que está pasando es terrible y debe estar por encima de todo lo que podamos pensar».
Un momento para «reflexionar y valorar» lo que nos rodea a todos. Él no piensa tirar la toalla pese al parón que le ha supuesto todo esto. «Tengo un nivel de adaptación fantástico. Me he ido adaptando a la edad, no había otra, y a las circunstancias». Y ahora toca adaptarse a estar en casa.
Fuera le espera la montaña. «Va a ser un respiro para la naturaleza este parón. Hacía 20 años que no se veía el Himalaya desde la India» explica el abulense. El primer día que pueda salir de casa tiene muy claro su destino, el Cerro del Telégrafo, muy cerca de su casa. «Estoy deseando que me vuelvan a ver los bichos» bromea. Después llegará La Pedriza y quién sabe si con el tiempo de nuevo el Dhaulagiri. Volverá a intentar que sea posible, pero ahora «lo que toca es quedarse en casa» y «no tirar la toalla». 

De escalar montañas a contarlo en un libro

Sin el reto del Dhaulagiri, el reto de la escritura. No para Carlos Soria. No es sólo a nivel de entrenamientos, que mantiene a un alto nivel incluso entre cuatro paredes, sino que con el confinamiento ha recuperado un viejo anhelo que inició hace unos años pero dejó de lado, y es escribir un libro. «Hace años empezamos un libro». Reconoce que «para escribir soy muy malo, aunque me ayudan mis amigos, como Darío o SitoCarcavilla. Lo empezamos a escribir hace unos años con las montañas que íbamos subiendo y ahora lo hemos retomado», desde el recuerdo de lo mucho que han conseguido. Son días para «buscar nuevas cosas» que poder hacer y desde las que poder mantener «pensamientos positivos. De lo contrario es nefasto para la cabeza, el cuerpo y todo».