Multitudinaria fiesta de los quintos en El Barraco

P.R.
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Esta tradición del municipio, coincidente con la festividad de las Candelas, encumbra a los quintos de este año, que interpretan bellas coplas a las puertas de la ermita de la Virgen de la Piedad, el sábado y el domingo

Multitudinaria fiesta de los quintos en El Barraco

El buen tiempo que hemos disfrutado este fin de semana ha permitido que  muchos barraqueños que viven fuera de su pueblo y los que se encuentran en el municipio disfrutaran de una de las tradiciones más entrañables que cada año se organizan en este pueblo del Valle del Alberche, la fiesta de los Quintos, en la festividad de las Candelas. Este año los protagonistas han vuelto a ser los quintos y quintas del pueblo , que este año  han sido 14 y 10, respectivamente. Los actos se iniciaron en la noche del pasado sábado, cuando los quintos cantaron a la Virgen las tradicionales coplas que cada año escriben Tomás y Juan Somoza. El escenario que el ayuntamiento instala en la puerta de la ermita de la Virgen de la Piedad es el lugar donde los quintos interpretan estas coplas. Después, la imagen de la Virgen de la Piedad es llevaba hasta la iglesia parroquial, en cuyo interior los quintos cantan la salve y pernocta esa noche. A continuación,  los quintos y otras personas se desplazan hasta la casa de los mayordomos, donde estos invitan a los asistentes. Como manda la tradición, en el trayecto se le cantan coplillas a los mayordomos.
La fiesta continúa el domingo con la misa de 12,30, en la que se conmemora la festividad de las Candelas. Previa a la misa se realiza una procesión con la imagen de la Virgen de la Piedad alrededor de la iglesia, para regresar al interior de la misma. Dice la tradición que si  la vela que porta la Virgen  entra encendida en el templo, es presagio de que el invierno ha terminado y  se presupone un buen tiempo. En caso contrario, si se apaga , el presagio es que el crudo invierno continuará. Este año la vela se apagó antes de entrar. Durante la misa se impone a los quintos y quintas una medalla, regalo de la mayordoma, bendecida por el sacerdote y cuyo lazo se cose con retales de los mantos de la Virgen. Después de la misa la Virgen de la Piedad regresó a su ermita. En la puerta de la  misma se realizó la subasta de banzos y los mozos volvieron a cantar las coplas.
Importante ha sido la aportación musical en estas fiestas del grupo de música voluntario: tres guitarras, un acordeón y el triángulo  han participado de forma totalmente altruista. Destacar también el trabajo realizado por  Raúl Candil, ensayando con los mozos en los últimos meses para ensayar las coplas que después interpretarían con gran éxito a la Virgen de la Piedad.



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