Cruz Roja, ante su mayor reto en 157 años

Agencias
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La pandemia del coronavirus está llevando al límite a muchas organizaciones internacionales que se encuentran trabajando a pleno rendimiento para paliar sus efectos

Cruz Roja, ante su mayor reto en 157 años - Foto: CRUZ ROJA

El coronavirus está planteando a la organización internacional  de la Cruz Roja un enorme desafío en la respuesta de esta crisis sanitaria que azota al mundo, incluso en zonas que aún siguen en conflicto. Con más de un siglo y medio de historia y experiencia, la ong ha puesto en marcha el mayor reto social y humanitario, que requiere de un esfuerzo en la movilización de recursos, capacidades y personas de toda su historia. Un plan, que hasta el momento, no tiene precedentes.
La doctora colombiana Esperanza Martínez, jefa de Salud del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), analiza estos retos. La facultativa asegura que esta pandemia «está generando un despertar, pues estamos viendo cómo la humanidad está conectada, cómo lo que sucede en una parte del mundo afecta a la otra, por lo que espero que al salir de la crisis haya mayor solidaridad internacional frente a las ideas de aislarnos y poner barreras», argumenta. 
El trabajo a pleno rendimiento para la organización también va a suponer un antes y un después. «Cruz Roja va a aprender también muchas lecciones, es pronto decir cuáles, pero seguro que repensaremos qué parte de nuestras intervenciones pueden ser modificadas o cuáles no son tan importantes.
La doctora se muestra firme en aseverar que esta crisis sanitaria está suponiendo un enorme reto para esta organización, con 157 años de experiencia en labores humanitarias. «Es, en efecto, una de las mayores crisis enfrentadas por nuestra organización. Para nosotros se añade el desafío de que las restricciones para controlar el virus tienen un impacto en nuestro personal, incluido el humanitario», constata.
El CICR trabaja principalmente en áreas en conflicto y algunas de ellas, como Yemen o Sudán del Sur, no han registrados casos , sin embargo, Martínez asegura que «son países cuyos sistemas de salud están bastante deteriorados por años de guerra, así que creemos que hay casos, pero que no han podido ser confirmados», apunta.
Una dificultad añadida para la organización aparece en las donaciones que se registran por parte de otros países, por ejemplo Europa, que ahora mismo está sumida en su propia crisis, «es una situación peculiar en la que los países donantes están quizás sufriendo más que los que habitualmente reciben donaciones. Pero esta crisis es una llamada de alerta indicando que hay que invertir en las regiones con sistemas de salud más débiles para evitar un empeoramiento global. Es por ello que Naciones Unidas pidió la semana pasada 1.200 millones de dólares para hacer frente a esta crisis y Cruz Roja ha hecho un llamamiento paralelo por valor de 850 millones para trabajar en países que en este momento no pueden responder por sí solos».
Italia y España. Estamos acostumbrados a que el CICR trabaje en zonas en guerra o de diferentes conflictos, pero no en sistemas sanitarios de países como Italia o España, que al registrar altas cifras de infectados y defunciones, se asemejan a países en guerra. «En zonas como España, Italia y otros países de la Unión Europea el apoyo principal lo van a dar sus sociedades nacionales de la organización y la federación internacional que las coordina. Sin embargo, en Cruz Roja Internacional estamos ahora teniendo personal bloqueado en muchos países (por ejemplo en áreas en conflicto), por lo que estamos viendo la posibilidad de que ayude de alguna manera, por ejemplo, aquí en Suiza. Estamos ofreciendo a países normalmente donantes nuestro conocimiento en materia de situaciones de emergencia», explica la responsable de CICR, quien añade que «no puedo dar por el momento cifras precisas», acerca de los trabajadores que están trabajando en Francia, Suiza, España o Italia. «Estamos en conversaciones con el Hospital Universitario de Ginebra para poder prestar apoyo en cuidados intensivos.
Otro de los problemas que afecta a su personal son las cuarentenas y limitaciones de viajes, a lo que responde que «en buena parte de los países de Asia, por ejemplo, nuestras delegaciones están saliendo de duraderos períodos de cuarentena, mientras que en África están entrando en ellos. Hay mucho debate con gobiernos para que el personal humanitario tenga la misma libertad de movimientos que el sanitario, porque también son tareas esenciales para la supervivencia de muchas poblaciones».
la experiencia. La organización internacional con sede en Ginebra está avalada por una trayectoria encomiable de más de siglo y medio de existencia, algo que sirve para enfrentarse de lleno al coronavirus. «Una de las primeras cosas que aprendimos es que las medidas de saneamiento básico, como lavarse las manos o tener acceso a agua y jabón, realmente funcionan, aunque suenen poco atractivas. Con el ébola o el cólera también acumulamos experiencia en evitar que estas infecciones se propagaran».
Otra área en la que ha trabajado el CICR es el manejo de las personas que fallecen, de forma digna, pero al mismo tiempo evitando la propagación del virus, «este ha sido uno de los aspectos donde más hemos querido hacer hincapié», subraya.
El abastecimiento de mascarillas y otros equipos de protección como ocurre en muchos países afectados por este tema, también ha sido otra de las asignaturas pendientes para Cruz Roja, «estamos igual que muchos gobiernos, que las Naciones Unidas y que otros actores humanitarios, porque todos dependemos de las mismas industrias para obtener nuestros elementos de protección personal. Pero tenemos un sistema de logística bastante fuerte, que mantiene contacto con estas industrias, hemos ordenado producción y la distribuimos a los países a los que hemos dado prioridad.