«A través del humor se pueden reivindicar muchas cosas"

D.C
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Esperanza Pedreño es la productora y una de las protagonistas del ciclo de teatro 'Mujeres en la resilencia', que se abre este jueves en Ávila, en el Lienzo Norte, para sumarse con cuatro monólogos a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer

«A través del humor se pueden reivindicar muchas cosas"

Se celebra los días 5, 6, 7 y 8 de marzo en el Lienzo Norte el ciclo de teatro ‘Mujeres en la resilencia’, un programa de monólogos protagonizado por cuatro actrices (Pamela Palenciano, con la obra No sólo duelen los golpes; Esperanza Pedreño, con Coneja; Patricia Sornosa, con Desaparezca aquí, y Sara Moros, con A Margarita), que suben a escena para hablar, con un humor lleno de ironía, afán reivindicativo y también una parte de denuncia social, de algunas de las realidades que siguen castigando a las mujeres en una sociedad que en ese campo ha avanzado mucho menos de lo que dice y de lo que es necesario.
Esperanza Pedreño, protagonista del segundo de esos monólogos y también la productora del ciclo, anima a los espectadores abulenses a asistir a un póker de representaciones que tienen en Ávila un «pistoletazo de salida lleno de ilusión» sumándose a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, y tras el cual iniciará una gira por otras ciudades de España.
¿Cuál es objetivo de poner en marcha este programa de monólogos de temática tan concreta?
Resulta que las mujeres estamos subiendo mucho a los escenarios a dejarnos mucho de nosotras mismas, y en esa dinámica entra este ciclo, creemos que interesante, porque trata temas muy actuales y con mucha problemática en torno a la mujer, pero desde un punto de vista en el que no falta el humor. En este país hay mucha endogamia masculina en torno al humor, y está bien que las mujeres también hagamos humor también con temas que son muy actuales e incluso duros.
¿Es el humor un buen camino para afrontar grandes problemas y luchar contra ellos?
Sí, y por ejemplo en cada una de las cuatro piezas de este ciclo hay una puerta de salida y todas son muy esperanzadoras. Es así porque el humor es muy resilente, y a través de él se pueden reivindicar muchas cosas y a la vez reírte de ti misma, reírte del sistema y afrontar todos los conflictos generacionales, la falta de igualdad que existe, la violencia de género o la maternidad vista desde el punto de vista de cómo el sistema te encierra en ti misma y ya formas parte de tu hijo, tus hijos se convierten en protagonistas y tu, con tus cuidados, desapareces un poco. En fin, los temas están muy en boga, y las mujeres necesitamos este tipo de teatro y esta reflexión.
¿Es un problema añadido tener que seguir luchando contra la misma realidad por muy conocida que sea y mucha concienciación, al menos teórica, que exista?
Creo que subirte a un escenario para hablar de ti y exponerte de esa manera es un acto de generosidad, además de un acto de resistencia y de lucha en el sentido de que hay que darle voz a la gente y a nosotras mismas también. Pero sobre todo destacaría la cuestión de que siempre se juega con tópicos en el humor, y hay muchos de ellos en estos temas que no se han convertido en tópicos porque hasta ahora no hemos tenido esta voz que ahora tenemos.

Los cuatro monólogos que llenan este ciclo que arranca en Ávila abordan temas diferentes pero complementarios, ¿es recomendable disfrutar del conjunto y no solamente de alguna de las obras?
Yo voy a ver las cuatro obras. El monólogo de Pamela es muy rompedor porque replantea muchísimo el tema del mito del amor romántico y eso en la adolescencia es muy revolucionario, porque lo ve una joven o un joven y dice que no quiere hacer eso, aunque lo está viviendo todos los días en el instituto, todos los días ve esos comportamientos que son aceptados y que hay que romper porque si no te metes en rollos de los chavales con los celos, y empiezan los capones… Lo tienen que ver todos los chavales, y también las mujeres que han estado a la sombra de un hombre, porque se ve cómo tienes que salir de ahí porque tienes que reconstruirte.
Mi monólogo, que trata sobre la maternidad, es igual, cuenta cómo desapareces a través del cuidado de tus hijos. 
El monólogo de Patricia es un discurso muy coherente que habla sobre los conflictos generacionales, hace bromas sobre sus padres y también sobre el tema de que ella es abstemia y fue alcohólica, ha dejado el alcohol y se sube a un escenario a contarlo, y eso es muy necesario para toda la gente que está en ese peligroso círculo con la bebida.
El de Sara es un monólogo supertierno de una madre de familia, con hijos ya mayores, a la que diagnostican un cáncer y le dan unos meses de vida; a raíz de esa trágica noticia, de repente, ella se reconstruye, empieza el autoconocimiento y se da cuenta de que su familia es superegoísta, que sus hijos son egoístas, y toma conciencia de cómo ha estado cuidando de una familia y no siendo ella misma, y justo cuando le dicen que le quedan pocos meses de vida se produce una revolución interior en ella que también es muy cómica.