Guaidó mantiene su desafío

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Guaidó mantiene su desafío - Foto: CARLOS GARCIA RAWLINS

El autoproclamado presidente llama a nuevas movilizaciones, promete elecciones libres, insta al Ejército a ponerse de su lado y alerta de que su detención sería un golpe de Estado

 

El pulso lanzado el pasado miércoles por el opositor Juan Guaidó, que asumió las competencias del Gobierno al considerar a Nicolás Maduro un presidente que ha «usurpado» el poder a través de unas elecciones «ilegales», continuó ayer con un discurso ante el pueblo venezolano en el que insistió en que «nadie se cansa, nadie se rinde». Si bien el propio Maduro parece que tampoco va a cejar en su empeño de evitar lo que tilda de «golpe de Estado» e insistió en abrir un diálogo con sus detractores. 
«Venezuela despertó de la pesadilla para soñar», subrayó el jefe de la Asamblea Nacional, quien llamó hoy a una nueva «gran movilización» la próxima semana y a otras actividades este fin de semana en contra del Gobierno chavista, al que alertó de que ejercerá las funciones ejecutivas en la calle y recordó que los diputados trabajan para lograr el «cese de la usurpación» del actual mandatario electo, crear las condiciones para instalar un «Ejecutivo de transición» y, posteriormente, convocar unos «comicios libres» para que «vuelva la plena confianza» a la nación caribeña.
Un día después de que el Tribunal Supremo y la cúpula militar mostrasen su respaldo total al actual Gabinete, Guaidó tendió la mano a las Fuerzas Armadas, a las que espetó que ha llegado «el momento de ponerse del lado de la Constitución y respetar al pueblo de Venezuela». «No buscamos torcer manos, buscamos estrecharlas», recordó a los miembros del Ejército, del que aseguró que «es hora de sacar a los cubanos de los puestos de decisión».
Sobre las actuaciones previstas, llamó a participar hoy en asambleas populares en los 335 municipios para prepararse de cara a una «gran movilización» la próxima semana, de la que no ofreció mayores detalles. A su juicio, esas concentraciones servirán para «ejercer la mayoría fuerte y poderosa que somos», así como para «rendir honor y tributo a nuestras víctimas», en alusión a los 26 fallecidos en las protestas antigubernamentales.
Sobre su futuro, aseguró que si las autoridades llegan a encarcelarle, eso sí sería un «golpe de Estado», pues, reiteró, su autoridad es «legítima».
Además, después de que por la mañana se mostrase dispuesto a ofrecer una amnistía a Maduro en caso de que acate la Constitución, en su discurso lo dejó en el aire: «Él es un usurpador. Llegará el momento de Dios». 
agente de washington. Mientras, casi al mismo tiempo, el presidente chavista aseguró que está dispuesto a negociar con quien quiere ocupar su puesto, resaltando que «hoy, mañana y siempre» está «comprometido con el diálogo constitucional», recalcando que mantiene esta postura porque cree en «la democracia, la palabra y la verdad».
«Soy un demócrata. Ojalá se abra camino para un diálogo razonable y sincero», apuntó, criticando el «paso en falso» de Guaidó, al que tildó de «agente de los gringos». «Desde Washington se ha empujado a la derecha venezolana a una aventura», denunció.
«¿Un presidente se juramenta andando por la calle en una plaza pública y se autoproclama?», se preguntó. «En un actopúblico cualquiera puede asumir hoy el cargo que le plazca y citar cualquier artículo de la Constitución», censuró.