El vuelo de los vencejos eleva la Ronda al firmamento

M. Lumbreras
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El vuelo de los vencejos eleva la Ronda al firmamento

La XXV edición de la Ronda poética regaló a los asistentes un gran recital lleno de hermosos versos

«No sé más realidad que tenerte abrazada. Que se extinga este instante antes de haber sido -círculo permanente sin sutura- para que su promesa no termine.» Estos preciosos versos del poeta Guillermo Carnero pertenecen al poema ‘Noche de vencejos’, lectura inicial de  la vigésimo quinta edición de la Ronda poética, que tuvo lugar ayer en los jardines de San Vicente y estuvo dedicada al vuelo de esta ave tan característica de nuestra tierra. 
Carnero escribió este poema inspirado en Ávila y en los círculos (símbolo recurrente en sus estrofas) que estos pájaros trazan al anochecer cuando buscan refugio. Con el deseo de que el tiempo (figura lineal) se detenga en el instante perfecto (el círculo) junto a la amada, el poema resulta un símbolo perfecto del recital de ayer, organizado por el Ayuntamiento y coordinado por José María Muñoz Quirós. Hecho a los pies de la muralla, bajo el vuelo de los vencejos, catorce poetas (locales, nacionales e internacionales, aunque alguno, por motivos personales, se cayó a última hora del cartel) recitaron para los abulenses obras de autoría propia intercaladas con las piezas musicales tocadas por las intrumentistas  Alba Genaro y María Crespo.
Con el incomparable telón de fondo de la muralla, la belleza del paraje y de los versos se fundió una vez más en esta ya clásica actividad cultural que cuenta con el respaldo mayoritario de los abulenses. Los versos, la mayor parte de ellos dedicados a los estorninos o algún tipo de ave similar, trazaron círculos en torno al auditorio y dejaron a los asistentes con ganas de más, como ese instante extinto con su promesa de no acabar nunca.