'Sí, quiero' con mascarilla pero con la misma ilusión

E.Carretero
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Fátima Hurtado y Jonathan Burguillo se casaron este sábado en el Ayuntamiento de Ávila. La suya no ha sido solo una de las escasas bodas celebradas en época de confinamiento sino probablemente de las últimas en estado de alarma

Boda civil en el Ayuntamiento tras la crisis del Covid-19. - Foto: David Castro

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Boda con mascarilla

Hace más de un año que Fátima Hurtado y Jonathan Burguillo llevaban esperando que llegara este sábado. No en vano, ayer, 20 de junio, era la fecha que meses atrás había elegido esta joven pareja abulense para contraer matrimonio. De hecho, en marzo, cuando se declaró la pandemia y decretó el estado de alarma, ellos ya lo tenían prácticamente todo preparado para dar el ‘sí, quiero’ y festejar el enlace con sus 150 invitados. No ocultan que la situación les llevó a barajar la posibilidad de aplazar la boda si bien finalmente optaron por seguir adelante con la celebración.
Aunque la idea inicial de esta pareja, hoy ya marido y mujer, no era la de hacer una boda íntima finalmente este sábado se casaron acompañados únicamente de sus familiares más allegados, apenas una treintena de personas, si bien, reconocen, la celebración con sus más de cien invitados la dejarán para el 3 de octubre. La harán también en Los Cuatro Postes, el hotel donde pensaban haber celebrado su boda este sábado y desde donde hace algunas semanas les llamaron para decirles que la gran fiesta que tenían prevista para festejar su boda iba a tener que esperar debido a las restricciones del estado de alarma. No les importó esperar para celebrar su boda por todo lo alto y de hecho esperan que entonces sí puedan venir amigos y familiares de otras partes de España, y de lugares como País Vasco, Madrid o Tenerife a los que ayer les hubiera resultado imposible acudir debido a las restricciones de movilidad entre provincias que, casualmente, han finalizado este domingo, tan solo un día después de su boda.
Así las cosas, Fátima y Jonathan no solo son de los pocos ‘valientes’ que han decidido casarse en época de confinamiento, y una vez que el estado de alarma ha permitido la celebración de matrimonios, sino también de las últimas parejas que se han dado el ‘sí, quiero’ durante la cuarentena. Son conscientes de que su boda es especial y están seguros que dentro de algunos años  contarán a sus hijos y nietos la curiosa historia de su boda mientras les enseñan las fotos de ellos vestidos de novios y con mascarilla en el Salón de Actos del Ayuntamiento aquel 20 de junio de 2020.
También esperan enseñarles, eso sí, las fotos del 3 de octubre, día para el que Fátima ha reservado el vestido de novia que tenía pensado estrenar ayer y que finalmente cambió por uno más sencillo. De hecho, cruzan los dedos para que la evolución de la pandemia permita poder reunir a todos sus amigos y familiares en esa gran fiesta nupcial.
Lo que tendrá que esperar de momento será el viaje de novios porque el que tenían pensado hacer la próxima semana a Rivera Maya se ha cancelado debido a la pandemia y en octubre el hotel que tenían reservado está cerrado. Reconocen que igual tendrán que cambiar de destino o directamente dejar su viaje para el año que viene, lo que de suceder se convertirá en una anécdota más que contar a sus descendientes de su boda en confinamiento.