Vuelve 'Un pueblo. Un bosque'

B.M
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La iniciativa de Fundabem retomó su plantación cerca del puente de Las Sanguijuelas

Vuelve 'Un pueblo. Un bosque'

El proyecto ‘Un bosque. Un pueblo’ puesto en marcha por Fundabem (Fundación Abulense para el Empleo) tuvo una nueva jornada de plantación de árboles en una zona cercana al río Chico, junto al puente de Las Sanguijuelas. En este caso fue la ciudad de Ávila la elegida para continuar esta iniciativa ligada con el medio ambiente pero que en realidad va mucho más allá.
Este proyecto tiene como fin la creación de bosques de especies autóctonas en la provincia de Ávila, de manera que la población de los municipios participantes pueda beneficiarse de todos los servicios ambientales que estos bosques aportan. Pero la clave para el éxito del proyecto es la participación ciudadana, ya que los habitantes son los que deben hacerse cargo del mantenimiento y cuidados de los bosques creados, espacios de enseñanza diseñados para el disfrute de la naturaleza.
Y aunque en la provincia ya se ha llegado a lugares como Navalperal de Pinares, y a través de diferentes colaboraciones a San Martín de la Vega del Alberche y El Barco de Ávila, mientras se está trabajando para que sea una realidad en Arévalo, en el caso de la capital fue en el mes de mayo cuando se hizo una plantación. Por desgracia, después llegó el robo de algunos ejemplares, una situación que se comenzó a revertir este sábado, ya cuando la climatología lo permite, de forma que se repusieron los ejemplares que se habían perdido y se procedió a colocar otros nuevos.
Fue en una jornada prácticamente de fiesta donde niños y mayores se afanaban en colocar su árboles y en preparar la zona para que todo estuviera bien atendido.
La responsable del proyecto, Tania Hernández, explica que se cuenta con más de 250 árboles en la zona dentro de un proyecto que nació para que la gente sepa cómo cuidar los árboles y crear trabajo para personas con discapacidad. Se eligió este momento porque «es una buena época para plantar» y también para proceder a quitar malas hierbas y realizar el acolchado para lo que se contó con unas 30 personas que quisieron colaborar con el proyecto gracias a que se cuenta con voluntarios.
En la actividad además se explicaba a los ‘propietarios’ de cada árbol cuál era su geolocalización, con personas que además tenían la opción de poner el nombre a sus ejemplares de forma que cada persona sepa cuál es su árbol.