Doble cita teatral sin palabras

M.R
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Ávila acogió este sábado la representación de dos montajes dirigidos a públicos distintos pero ambos articulados en torno al teatro gestual, titulados 'Galerías tonterías' y 'Sin remite'

Doble cita teatral sin palabras - Foto: Isabel García


A pesar de las muchas restricciones que la pandemia está trayendo a nuestras vidas, dos citas teatrales coincidieron este sábado en Ávila y ambas, pese a estar dirigidas a públicos distintos y a que pertenecen a formatos diferentes en su concepción,  tienen su base en el teatro gestual. Ni una sola palabra se escuchó en los dos escenarios que hicieron disfrutar al público abulense, que no por ello dejó de disfrutar de la magia del teatro. Al contrario, fue todo un bálsamo en estos tiempos de preocupación.
‘Galerías tonterías’ es el título del montaje que puso en escena Spasmo Teatro en el Lienzo Norte, donde los asistentes pasaron un rato muy divertido gracias a las peripecias  del encargado de un centro comercial cuyo única motivación en su día a día laboral es ganar dinero a costa de todos y de todo. Situaciones cómicas y cotidianas , algunas delirantes, fueron sucediéndose sobre el escenario en un montaje articulado en torno al humor gestual. 
Muchas risas se escucharon en el patio de butacas durante la hora larga que se prolongó el espectáculo, al que dio vida un reparto formado por Vicente Martín Asensio; José Gabriel Sánchez Guillén; Álvaro Sánchez Sánchez e Isaac Tapia Benito.
La obra está incluida en el programa de la Muestra de Teatro Ciudad de Ávila, que hoy prosigue con la representación de ‘Vidas enterradas’.
Pero si el público adulto que asistió a la representación de ‘Galerías tonterías’ disfrutó del montaje, también lo hicieron los niños que estrenaron el sábado acudiendo de buena mañana a la obra de teatro que traía el programa Biblioescena que durante octubre y noviembre viene ofreciendo la Biblioteca Pública de Ávila. Allí se representó ‘Sin remite’, un espectáculo de circo-teatro a cargo de Jean Phillipe Kikolas basado en el humor gestual cuyo protagonista, un cartero de los que ya no quedan, impregna el ambiente de cierta nostalgia. 
El montaje utilizó variadas técnicas de circo, entre ellas la escalera libre, manipulación de objetos, malabares de rebote y un sinfín de soluciones para los conflictos que se plantearon.
Sorpresas para un público pequeño y entregado que pasó un rato muy muy divertido.