Dos 'zapatazos' para tres puntazos

A.S.G.
-

2
Colegios Diocesanos
1
Mirandés B
Finalizado
El Colegios Diocesanos UCAV estrena su casillero de victorias en casa ante un Mirandés B que tuvo sus oportunidades. Eficacia de los locales, que se adelantaron con un gran lanzamiento de falta de Ángel Encinar y ganaron con el disparo de Pablo Negro

Dos ‘zapatazos’ para tres puntazos - Foto: Isabel García

El Colegios Diocesanos UCAV ya sabe lo que es ganar en casa, en un Sancti Spíritu acostumbrado en la Regional de Aficionados a contar sus partidos por victorias pero contrariado este curso ante un comienzo de temporada en el que las sensaciones eran contradictorias. Donde antes se ganaba se perdía y donde antes se perdía, a domicilio, se ganaba. El mundo al revés para un equipo que se había convertido en el peor local del Grupo VIII B en este inicio de curso.Ya no será así. Hubo que sufrirlo, nada raro teniendo en cuenta que la Tercera División obliga a ello. Se lo puso complicado un Mirandés B con tan buenas intenciones en su juego como futbolistas en su plantilla pero que no terminó de encontrar su sitio y espacio en un campo al que no se acostumbró. Pudo voltear el marcador, especialmente en una primera mitad en la que Arnaldo la mandó fuera a puerta vacía en lo que hubiera sido el 1-2 en los mejores minutos de los de Jonathan Prado. Entonces pedía la hora el equipo de Somoza. Sin embargo del golazo de falta de Ángel Encinar al zapatazo de Pablo Negro, a cuál mejor, para convertir al Diocesanos en justo vencedor en una tarde en la que los colegiales, por fin, se quitaron un peso de encima.
Arrancó con ritmo y chispa el equipo de Somoza. No era mala señal para un cuadro que en El Mancho ÁngelSastre había llegado con lo justo tras un partido de eliminatoria de Copa del Rey que les dejó con el depósito en mínimos y que se ha llevado por delante a Juli, baja por una rotura tras la exigente semana. De las dudas a la grada.
Le metió ritmo el equipo colegial. Ángel Encinar mandaba en el centro del campo y Sergio se ofrecía por banda. Estaba en todas. Se agazapó en sus dominios el Mirandés B aguantando las envestidas. Las repelía bien hasta que llegó la primera oportunidad de los colegiales. La mano de Rodrigo, que cortaba el balón en la frontal, se la pidió Encinar. Junto al balón, Mayorga. Toquecito al balón y zapatazo de Ángel en carrera. El balón voló a ras de suelo para colarse con fuerza por el palo que debía proteger el portero. Adrián no llegó a tiempo para atajar el que se convertía en el 1-0.
El tanto hizo creer a los colegiales en el plan propuesto. Sergio estaba crecido. Mario García y Víctor únicamente pudieron mirar cuando se marchó de ambos y encaró a Adrián, que supo atajar el balón a tiempo cuando el ‘11’ colegial quiso regalarle el tanto a Mayorga, que llegaba a remate. Buscaba el segundo el Diocesanos y el primero un Mirandés B que empezaba a desperezarse. Se buscaban Arkait y Juan, pero al que no encontraban era a Alfredo, que ya había tratado de buscar la sorpresa en el comienzo del partido cuando una dejada complicada a Mario Hidalgo casi llevó a un susto prematuro.
Sin embargo antes de la media hora de partido llegaría el empate rojillo. Les faltó picardía a los colegiales. Se quedó el equipo clavado reclamando falta sobre Sergio. No lo vio así el colegiado, que dejó correr una jugada que acabaría con un balón en largo a los dominios de los centrales. No llegó al despeje Mario Hidalgo, que dejó el balón a medio camino de todos y de nadie. Alfredo, que intuía el fallo, perseveró. El delantero rojillo llegaba antes que Mario para rematar a puerta. No llegó a tiempo para impedir un empate (1-1) que se colaba con tanto suspense como rabia en la portería local. El gol fue una losa para el equipo colegial. De nuevo –minuto 35– Alfredo buscaría el error de Mario Hidalgo, aunque esta vez rectificaría a tiempo para impedir el remate del ‘9’ cuando ya encaraba portería. Pero la mejor ocasión de los burgaleses llegaría en el 37’ cuando un pase entre líneas de Arkait dejaba a Mario García en un mano a mano con Mario. El portero colegial desvió de primeras, pero el rechace le caía a los pies de Arnaldo. Con todo a favor, la mandó fuera. Se echó las manos a la cabeza. No era para menos. Tuvo el partido en sus pies.
El descanso llegó en el mejor momento para un Colegios Diocesanos que se había venido abajo con el empate y necesitaba recomponer las ideas. Y bien que lo hizo tras pasar por los vestuarios. Aunque era el Mirandés el que empezaba el segundo acto marcando un gol, obra de Mario García, que no subía al marcador por claro fuera de juego, el Diocesanos no sólo recuperó su buena imagen sino el mando en el marcador. Y de nuevo, como en el primer tiempo, con un golazo.
De un saque de banda al fondo de la red. No se lo pensó Pablo Negro cuando recibía –minuto 63– de Quique en la frontal y con la diestra lanzaba el cuero allí donde no podía llegar nunca Adrián. «Creo que no la voy a volver a pegar así en mucho tiempo» decía tras el partido. Su disparo se colaba cerca de la escuadra para volver a poner al Diocesanos (2-1) en ventaja. Con el marcador a favor el Diocesanos subió el listón. El aire soplaba a favor. Mario sacó una mano abajo, donde sufren los porteros, cuando Arkait, el más pequeño de todos, saltaba más que nadie para rematar un córner, y blocó en dos tiempos –minuto 81– el disparo de David Acedo tras el ‘tuya-mia’ con Zunzu en la frontal. El Diocesanos no estaba dispuesto a dejarse escapar los tres puntos. YMario no lo permitió.