Cómo ver el mundo de las setas con otros ojos

M.E
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Tras la cita astronómica, el Museo de la Naturaleza de El Barraco ofreció una jornada micológica en la que se acercaron a 40 especies

Cómo ver el mundo de las setas con otros ojos

Ayudar a ver el mundo micológico, y también el astronómico , con otros ojos, los de los valores de la naturaleza. Son los grandes objetivos de las actividades desarrolladas este fin de semana por el Museo de la Naturaleza ‘Valle del Alberche’ de El Barraco, una jornada astronómica seguida de una jornada micológica que, aunque adaptadas a la pandemia en lo que a la reducción de aforo se refiere, dieron mucho de sí y resultaron de lo más gratificantes.
El otoño es tiempo de hojas caídas, de castañas y también de setas. Y de eso, precisamente, trató la jornada desarrollada en la mañana del sábado. El buen tiempo y la abundancia de setas se aliaron con la actividad para dejar un gran día de campo para los diez participantes que, distribuidos en dos grupos y guiados por dos monitores, pudieron ver el mundo micológico «de otra manera», tal y como nos cuenta Ángel Pérez, biólogo y técnico del museo. 
El paseo fue fructífero y se llegaron a identificar más de 40 especies diferentes de hongos a través de sus setas. El micólogo explicó las características de cada variedad y ejemplar, entre ellas si eran comestibles o no, uno de los aspectos que siempre interesan. La actividad tiene un carácter eminentemente educativo y de sensibilización, de ahí que se explicara cómo recolectar las setas adecuadamente y se incidiera en la importancia de cuidar el ecosistema para evitar su deterioro. «La meta es que aprendan a recolectar bien y que sepan que todo está interconectado», cuentan en el museo, desde donde se advierte del peligro de arrasar con las setas de nuestros bosques y montes sin pensar en la sostenibilidad. «Las setas están asociadas a las raíces de las plantas y son beneficiosas para las masas forestales», señala Ángel Pérez, quien aprovecha para hacer un llamamiento de recolectar solo «las setas que se vayan a comer. Son un recurso tremendo, pero no hay que abusar», añade, para detallar que si alguno de los participantes en estas actividades dispone de la licencia de la zona (la del Cesefor, dentro del programa Micocyl), podría llevarse a casa algunos ejemplares.