Una pantera infinita

Javier Villahizán (SPC)
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El felino de color rosáceo y de apariencia elegante y sinuosa se despidió hace 40 años de la pequeña pantalla tras conquistar al público infantil durante más de una década con sus historias mudas, absurdas y cómicas

Una pantera infinita

Nadie hubiese imaginado que una pantera, un depredador de gran tamaño y aspecto fiero, fuera a convertirse en uno de los dibujos preferidos de los niños de los 70 y 80. Incluso hoy en día, 40 años después de su último show -en febrero de 1980-, La Pantera Rosa sigue teniendo seguidores por todo el mundo.
Todo surgió de casualidad en 1963. Ese año, el director Blake Edwards realizó la película La pantera rosa, una comedia policíaca protagonizada por cómicos de la talla de Peter Sellers y el famoso inspector Clouseau, y no se le ocurrió otra cosa que incluir en el título y los créditos de la cinta la figura de una animación: una pantera de color rosa, que fue encargada al prestigioso dibujante Friz Freleng, creador de, entre otros, Bugs Bunny, Piolín, El gato Silvestre o Speedy Gonzales. 
Las características de ese personaje animado eran claras, debía ser una pantera, macho, de piel rosada, con pelo blanco en el hocico, el vientre y el interior de las orejas. Alto y delgado, y con extremidades y cola igualmente largas y delgadas.
Fue tal el éxito del dibujo en la película de Edwards que los estudios DePatie y Freleng decidieron apostar por el personaje, en apariencia simple, pero elegante y sinuoso, como corresponde a su naturaleza felina.
Dicho y hecho, los productores decidieron sacar una serie de cortos para la gran pantalla con la pantera rosa como protagonista principal y lograron lo que no esperaban. Sus historias rosas triunfaron en los Oscar de 1964, haciéndose con la estatuilla al mejor corto animado por el que sería el piloto de la serie, The Pink Phink.
Su popularidad le proporcionó un lugar de honor en la televisión, convirtiéndose en un personaje casi eterno, constantemente revisionado y remasterizado, con 50 años de vida sobre sus hombros, desde sus orígenes en la meca del cine hasta su última aventura en 1980.
El show de la Pantera Rosa empezó en 1969 en la cadena NBC -en España pudo verse en TVE- y durante 11 años la animación muda fue saltando de un spin off a otro, sin dejar de ampliar  su universo rosa.
Cada episodio duraba seis minutos y empezaba con la característica cabecera en la que la pantera rosa y el inspector Clouseau llegaban a su show a ritmo de Doug Goodwin a bordo de un bólido color encarnado, el Panthermobile, un coche de estilo futurista que sirvió para promocionar la serie.
Los capítulos eran una mezcla de ingenuidad y torpeza, donde por regla general era la pantera la encargada de estropearlo todo. Sin embargo, y a pesar de estar siempre metida en problemas, esta sale ilesa; mientras que en otros casos terminaba siendo la víctima. Normalmente era el hombre de blanco el que padecía el continuo incordio del felino y era el que pagaba los platos rotos.
El planeta rosa se completaba con la hormiga, el oso hormiguero, Dodo, Piernas locas Crane y los hijos de la pantera rosa Pinky y Panky.
No existía una línea temática. Ni siquiera un patrón. Solo su obsesión por el color rosa, música de jazz de fondo y ese punto cómico que le daba a cualquier situación, cotidiana o absurda, ya fuera un grifo que gotea y no le deja dormir o una enrevesada trama surrealista. 
El universo de La Pantera Rosa parece no tener fin. De ser una mera caricatura, un producto creado para un momento concreto y como un personaje plano, que no tenía más trama ni participación que aquella, a contar con una larga trayectoria vital que le ha convertido en icono de la cultura popular.


Las otras fieras

El último capítulo de serie animada fue Supermarket Pink (La pantera va de compras al supermercado), en donde el hombre blanco, que está trabajando en el establecimiento, se encuentra con su peor pesadilla. 
Después de La Pantera Rosa han sido varios los productos que han intentado simular la simplicidad y la grandeza de la serie de los 70 sin mucho éxito. En los años 80 se emitió un sucedáneo con episodios en donde el felino hablaba por los codos y asumía roles aventureros impropios del carácter del personaje, y a finales de siglo llegó hasta aparecer con tres hijos. La última de ellas, desde 2010, La Pandilla de la Pantera Rosa muestra una versión adolescente del personaje, quien comparte aventuras con sus viejos amigos y algunos dibujos nuevos.