Un virus que tiene al mundo en vilo

V. Escribano - A. Broto (EFE)
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Ciudades enteras se han cerrado para frenar la rápida expansión del coronavirus, un patógeno desconocido surgido en China para el que se busca una vacuna contrarreloj

Un virus que tiene al mundo en vilo - Foto: DIEGO AZUBEL

El coronavirus de Wuhan (2019-nCoV) ha causado una gran alarma mundial por su rápida expansión en China, donde el número de casos ronda ya los 14.000 y los fallecidos  los tres centenares, como muestra el hecho de que se han puesto en cuarentena ciudades enteras para intentar contener su propagación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el brote de esta nueva enfermedad es de alto riesgo global ante la aparición de los primeros casos en otros países y de los contagios a personas que ni siquiera han estado recientemente en el epicentro de la epidemia en China.
Los coronavirus son una familia de virus que recibe este nombre debido a unas formaciones con aspecto de espinas que los rodean, similares a una corona. Hasta ahora, se conocían seis tipos: cuatro de ellos causaban síntomas similares a un resfriado común, y otros dos eran los responsables de enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio agudo y grave (SARS, también originado en China) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).
Al tratarse de un virus, solo puede multiplicarse a través de las células huésped de otros organismos. El de Wuhan es designado oficialmente por la OMS como nuevo coronavirus (2019-nCoV) al no haberlo identificado previamente en humanos.


¿Dónde se originó?

Estos patógenos son virus zoonóticos, es decir, se originan en animales y de allí saltan al ser humano bien por consumo de carne, contacto, por vía aérea u otras formas de transmisión. Por ejemplo, el causante del SARS se originó en civetas, un pequeño mamífero salvaje similar a un gato, y el MERS, en los dromedarios. Por ahora no está claro el origen del 2019-nCoV, pero el jefe del equipo chino de expertos que lo investiga, el reputado neumólogo Zhong Nanshan, afirmó que en este caso es muy similar a uno encontrado en murciélagos en 2017, aunque no habría llegado directamente a los humanos: habría un animal «intermediario» que por ahora no se ha identificado.
Los primeros casos que se detectaron en humanos, 27 personas infectadas en Wuhan, fueron reportados por China a la OMS el 31 de diciembre de 2019, y muchos de esos pacientes habían visitado un mercado de marisco, pescado y animales exóticos en esa ciudad a orillas del río Yangtsé, que ya ha sido clausurado.
Según la autoridad sanitaria mundial, al ser un coronavirus, las vías de transmisión más probables son el contacto directo o por fluidos corporales generados en esputos o estornudos, así como a través de objetos inertes que pueden contaminarse con el microorganismo como prendas usadas o ropa de cama, aunque el virus puede estar activo en ellos solo un tiempo.
Está confirmado que el contagio entre humanos, que aumenta el riesgo de epidemia, es posible. Las cifras apuntan a que el de Wuhan se propaga mucho más rápido que anteriores coronavirus que generaron alertas internacionales, pero que su letalidad (un 2 por ciento de los pacientes ha fallecido) es menor que en el caso del SARS (10 por ciento) o del MERS (35 por ciento).
La alerta ha llevado a que laboratorios de todo el mundo se pongan a trabajar de inmediato contra este agente infeccioso. La OMS reconoce que, hasta ahora, no hay un tratamiento específico para el nuevo virus debido, precisamente, al conocimiento incompleto que aún se tiene de él, aunque matiza que eso no lo hace incurable. Los pacientes reciben por el momento tratamiento con antivirales genéricos que contienen la infección, y algunos se han recuperado y están fuera de peligro.
El desarrollo de vacunas presenta el mismo problema, aunque laboratorios tanto dentro de China (en Shanghái, Hong Kong, Pekín) como en otros países (Rusia, Estados Unidos) ya investigan al respecto, con las previsiones más optimistas apuntando a que podrían lograrse resultados concretos en el plazo de unos 40 días.