El homenaje que Rodríguez Almeida hubiera deseado

I.Camarero Jiménez
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El homenaje que Rodríguez Almeida hubiera deseado

La Diputación, la Institución Gran Duque de Alba y el Ayuntamiento de Piedrahíta celebran el III Día de los Puentes con la puesta en valor de la construcción sobre el Arroyo Espinar

Al profesor Emilio Rodríguez Almeida, fallecido hace  tres años le hubiera encantado presenciar un acto que tuvo lugar este martes en Piedrahíta.De hecho, fue su viuda quien se trasladó hasta allí para ver cómo se ponía en valor uno de los puentes de la villa. Los puentes, esos monumentos, esas construcciones imprescindibles para el profesor y que cuentan desde hace ya algún tiempo hasta con día propio. Este martes por tanto fue Piedrahíta la elegida para celebrar el que ya es el III Día de los Puentes y lo hizo gracias a la colaboración de la Diputación de Ávila, la Institución Gran Duque de Alba (a la que perteneció el profesor) y al Ayuntamiento de la localidad.
Fue una espléndida mañana y sobre todo una jornada en homenaje a ese maestro que tantos estudios dio a luz al respecto de estas construcciones que en muchos casos «se consideran patrimonio menor, pero que desde luego no lo son por lo mucho que significan». Precisamente ese significado es lo que ensalzó en su intervención y con motivo de la señalización del Puente del Arroyo Espinar, el diputado de Cultura en funciones, Eduardo Duque. 
Y es que los puentes forman parte del pasado y tienen un especial significado en la economía. Por allí transitaron los trashumantes, los comerciantes, los agricultores y los ganaderos o los bataneros, especificaba y son al fin y al cabo«nexo de unión y lugar de encuentro de las gentes de la provincia», aseguraba Duque. 
No estaba sólo el diputado ya que a la zona acudieron  además el alcalde de Piedrahíta, Federico Martín, el director de la Institución Gran Duque de Alba (IGDA), Maximiliano Fernández y Juliana Wilhemsen, como decíamos viuda del profesor.
Para Duque era sin duda «una jornada festiva» con la que poner en valor un patrimonio que no deja de ser «un verdadero monumento» y que además recordaba «así hubiera querido que se le tratara» el profesor. Evocó además el significado de los puentes con los molinos harineros siempre relacionados con los cauces de los ríos  y por supuesto recordó «a Rodríguez Almeida que tanto aportó con el libro de los puentes y con todas las investigaciones que hizo de arqueología, sobre el mundo romano  y todos los temas en los que era experto».
Durante la jornada se inauguró una placa con textos del profesor, una señal indicativa del Puente del Arroyo Espinar (del mismo modo que en años anteriores se hizo con el Puente Mocho y en el Puente Arco) y además se dio el pistoletazo de salida a  una exposición de dibujos del propio homenajeado sobre los puentes del Valle del Corneja y de Piedrahíta y que se completó con una muestra sobre ‘Los puentes que soñaba Goya’ hechos por los niños del CEIP de Piedrahíta  y, por último, una conferencia del profesor Dámaso Barranco, también miembro de la IGDA que puso el broche de oro a la cita. No faltó una degustación de productos típicos y acompañamiento musical.
Para Federico Martín «una vez más se demuestran las prioridades que tenemos sobre todo si hablamos de puentes porque Piedrahíta tiene muchísimos y éste es uno de ellos y de los que se puede mostrar». También hizo autocrítica y aseguró que quizá éste «estaba un poco abandonado por nuestra parte», pero el caso es que desde ayer las cosas estaban dirigidas a cambiar ese abandono porque con la inauguración«va a quedar para que el público lo pueda disfrutar, contemplar y saber sobre esos puentes que desde hace muchísimos años, siglos diría, existen pero por dejadez o por no conocer la historia no se han valorado lo suficiente». Finalmente, Maximiliano Fernández explicó que «es una satisfacción grande para la IGDA el poder colaborar con el Ayuntamiento de Piedrahíta y con todos los de la provincia  para el conocimiento y la divulgación de los valores patrimoniales». Del mismo modo que Duque recordó que aunque se hable de ellos como de arte menor no lo son y por supuesto recordó el gran trabajo de Rodríguez Almeida al respecto de estas construcciones, pero ante todo «su sensibilidad». Su labor, de algún modo, ha permitido ir más allá en el conocimiento de «la dimensión que tenían, social, comercial, de intercambio entre pueblos o de comunicaciones». Al tiempo comprometió el apoyo por parte de la IGDA y por la Diputación para conocer, apoyar y divulgar el patrimonio.