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Stábile, el artillero albiceleste

C.S. (SPC)
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El delantero fue el máximo goleador del Mundial con ocho goles en cuatro encuentros

Guillermo Stábile fue el máximo goleador del primer Mundial de la historia y llevó a Argentina a una final que acabó perdiendo ante el combinado anfitrión.

La andadura del delantero en el campeonato no comenzó con buen pie, ya que partió desde el banquillo en el debut de los suyos ante Francia. Un solitario gol de Luis Monti certificó el primer triunfo albiceleste, pero la actuación del bloque no convenció.

Así las cosas, el punta fue uno de los cambios en el siguiente compromiso. Hizo su primera aparición en la Copa del Mundo dejando claro que había llegado para quedarse. Estrenó el marcador ante México con un gol en el minuto ocho y luego también vio otra vez puerta apenas nueve minutos después. Él mismo cerró el encuentro con otra diana en el tramo final. 

De esta forma, se convirtió en el segundo jugador que firmó un 'hat-trick' en el torneo, por detrás de Bert (Estados Unidos), que lo consiguió dos días antes ante Paraguay (3-0).

El bonaerense ejerció la función de delantero centro dentro de un equipo que se estructuraba en un esquema 2-3-5. Evaristo y Peucelle eran los dos extremos. Mientras, algo más retrasados que Stábile, se encontraban Ferreira y Varallo, una posición similar a la de volante ofensivo o mediapunta. El máximo goleador de la edición de 1930 fue la referencia ofensiva de un equipo que destacó por su gran rendimiento goleador. 

Suplió en Argentina al gran artillero de los Juegos Olímpicos de 1928, un Domingo Alberto Tarasconi que hizo 11 tantos en solo cinco partidos. No era fácil ocupar el sitio de Tarasconi, pero Stábile lo hizo a la perfección en un contexto donde la Albiceleste ya era considerada una selección peligrosa después de su presentación a las potencias europeas en Ámsterdam. 

En tercer encuentro de la fase de grupos, Stábile anotó dos goles que encaminaron la victoria ante Chile en apenas dos minutos, los cuales fueron decisivos para sacar el encuentro hacia delante.

Argentina se plantó en semifinales sin apuros. En esa ronda se encontró con la selección de Estados Unidos a la que aplastó (6-1) sin piedad y donde el punta de la Albiceleste contribuyó a la victoria con dos dianas más.

El único debe que se le puede poner a Guillermo Stábile en el Mundial es el no haber podido anotar algún tanto más en la final ante Uruguay. El cuadro argentino vio puerta en dos ocasiones, pero fue insuficiente para igualar a su rival.

Huracán

El ariete participó en el campeonato siendo jugador de Club Atlético Huracán. En la escuadra de Buenos Aires jugó de 1924 a 1930, disputando un total de 128 encuentros y viendo puerta en 100 ocasiones. Su gran actuación en el Mundial de Uruguay le proyectó a nivel internacional, por lo que acabó saliendo de Argentina rumbo a Italia.

Llegó al Genoa en 1930 y debutó con tres goles en su primer partido. En Génova pasó cinco años hasta que recaló una temporada en el Nápoles antes de finalizar su carrera en el Estrella Roja de París, donde estuvo hasta 1939. En el club francés llegó a intercalar la ya casi extinta figura de jugador-entrenador, un paso previo a su especialización como técnico ya en los años venideros. 

Como preparador pasó por Huracán, San Lorenzo, Estudiantes, Ferro Carril Oeste y Racing Club. Fue en este último donde aglutinó sus mayores éxitos, consiguiendo ser campeón de su país tres años.

Mientras desarrollaba sus funciones como entrenador, también dirigía a la selección argentina. Fue la cabeza visible de la Albiceleste entre 1940 y 1960, disputando 127 compromisos. Con su país levantó desde el banquillo la Copa América en seis ocasiones (1941, 1945, 1946, 1947, 1955 y 1957), además de conquistar también el Campeonato Panamericano de 1960. Estos siete títulos le hacen ser, actualmente, el entrenador con mejor palmarés de la historia de la selección.

'El Filtrador'

La gran virtud del juego de Guillermo Stábile era la velocidad. Se ganó el apodo de 'El Filtrador' por ser capaz de ocupar espacios y llegar a situaciones casi inverosímiles y por su rapidez para desmarcarse con un pasador por detrás de la talla de Luis Monti. «Stábile fue el único que guapeó en la final», expresó Francisco Varallo sobre su compañero de selección. 

Su actuación en el Mundial de Uruguay lo colocó como el máximo goleador de Argentina en la historia de los campeonatos hasta que lo superó Gabriel Batistuta en 1998.