Las brechas que hace emerger la enseñanza en el medio rural

I.Camarero Jiménez
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En las primeras semanas de confinamiento, la incertidumbre reinó en el proceso de adaptación, faltaban dispositivos y los problemas de cobertura obligaron al reparto de tarjetas

Las brechas que hace emerger la enseñanza en el medio rural

El día que se suspendieron las clases con motivo del estado de alarma provocado por la pandemia del coronavirus comenzaba, sin ser conscientes de ello, una carrera contra el reloj en la enseñanza. Aún no había acabado la segunda evaluación, a falta de remates, y restaba una tercera.
Cuando el reloj se paró y las aulas quedaron desiertas había que planificar y lo cierto es que, en principio, el profesorado no pensó que sería hasta dar por concluido el curso, pero aquella despedida de las clases era un adiós de meses.
En ese tiempo y especialmente en las primeras tres semanas el caos en cierto modo sobrevino, hubo errores y rectificaciones y ante todo una muy buena dosis de realidad sobre todo en lo que se refiere a la enseñanza en el medio rural, que en palabras del director provincial, Santiago Rodríguez, «en el caso de Ávila práctiamente es todo porque además son muchos los alumnos de la provincia que estudian en la capital». Rodríguez  tiene claro que «había que reorganizar a marchas forzadas» y que las previsiones «eran las de no volver a las aulas», como así ha sido.  «El esfuerzo que se ha tenido que hacer es importantísimo» y los problemas también. La falta de cobertura en los pueblos se ha puesto de manifiesto en muchas ocasiones,  aunque en parte eso ya se sabía pues no son pocas las quejas de los alcaldes de diferentes municipios al respecto. La brecha digital afloró muy pronto. También se vio venir, así de golpe que en ocasiones faltan los medios materiales, pues las nuevas tecnologías necesariamente tenían que salir al rescate y no todas las familias disponen de ellas y además no es lo mismo tener un hijo y un dispositivo sólo para él, que tener dos, tres, cuatro o más. Aún teniendo la tecnología, cuando es compartida tampoco se llega. La Administración Regional ha tenido que repartir 700 trajetas SIM en la provincia y prestar 330 dispositivos para ayudar en este proceso de adecuación para la enseñanza. Como decíamos, los megas han sido otro obstáculo, el día a día de una familia se puede salvar con pocos pero si las tareas de clase dependen de ello hay que ampliar, bien cambiando el contrato o bien usando lo que en ocasiones la administración o los propios ayuntamientos ponen a disposición.
Las brechas que hace emerger la enseñanza en el medio ruralLas brechas que hace emerger la enseñanza en el medio ruralEn el fondo, hay una profunda brecha que ha salido a la luz, se sabía, pero se ha constatado y se ha sufrido. Una brecha digital y también social, una diversidad que los profesores saben que tienen que atender con sus enseñanzas pero que también se ha mostrado más real y, por qué no decirlo, en toda su crudeza. Pocos alumnos se han desenganchado del carro de la educación, pero los ha habido.

 

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