La instencia del Real Ávila no tuvo premio

L.C.S
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Los abulenses sometieron a la Arandina durante varias fases del encuentro, pero no acertaron en las escasas ocasiones que se crearon y acabaron cediendo un empate que rompe la racha de victorias

La instencia del Real Ávila no tuvo premio - Foto: Isabel García

Empate sin goles entre Real Ávila y Arandina en un disputado encuentro en el que los locales llevaron el peso del encuentro, dispusieron de la oportunidad más clara en las botas de Rubo y fueron los que más pusieron sobre el campo para llevarse los tres puntos, pero al que le salió mejor su plan fue a la Arandina, que vino a Ávila a no perder, antes que a ganar, y salvo a balón parado, no inquietó a la portería local. La insistencia de los abulenses no tuvo premio y se rompió la racha de victorias consecutivas, que se quedan en cuatro.
Y eso que apenas se había cumplido el primer minuto cuando Beli tuvo la primera gran ocasión del partido con un toque elevado por encima del Alberto que se marchó por encima del larguero. Pasado ese susto fue el Ávila el que poco a poco se fue haciendo con el control del partido y aunque le costó crear la primera oportunidad, sí fue el equipo que mandó sobre el terreno de juego, gracias sobre todo a la labor de Jorge Sánchez en el centro del campo, bien ayudado por un Manu Moreira bastante activo. Atrás. Rafael Sánchez se las tenía tiesas con Abad, el 9 de los visitantes.
Una falta de Moreira que paró bien Carmona en el primer cuarto de hora fue la primera ocasión de los locales, que sufrían para llegar al área rival más de la cuenta, pero al menos tenían a su zona defensiva bien guarnecida, tanto que los burgaleses tardaron mucho en volver a pisar el área de Alberto
El partido discurrió en esta primera parte sin oportunidades de gol y un punto de aburrimiento. El dominio al menos territorial siempre correspondió a los abulenses, pero no fueron capaces de encontrar un hueco en la defensa visitante, mitad por méritos propios y mitad por errores de los abulenses, como el exceso de individualismo de Javi de Mesa.
Apretando de cara al descanso, el Ávila encontró su ocasión más clara en el minuto 43, cuando una buena acción individual de Rubo dentro del área terminó con un buen disparo a media altura que Carmona rechazó no sin apuros.
Hasta ese disparo bien es cierto que el dominio local había sido estéril, pero al menos había sometido a uno de los rivales potentes del grupo, que se mostró, al menos en estos primeros 45 minutos, más dispuesto a no perder, que a ganar, algo parecido al planteamiento del Real Ávila, aunque más obligado por jugar en casa, pero sin arriesgar tampoco en demasía porque quedaba tiempo aún.
No hubo cambios en el arranque del segundo tiempo, ni en los onces ni sobre el campo, aunque el Ávila salió con la consigna de ser más agresivo en ataque y en tres minutos Moreira primero y Rubo después ya habían probado a Carmona, que, eso sí, solventó sin problemas.
Diego Rubio,  a la salida de un córner, tuvo el gol cerca en el 52 y Adeva en el 55 obligó a Alberto a una buena estirada también tras un saque de esquina, pero la tónica del encuentro seguía siendo la de más dominio de los locales, ahora con la consigna de disparar más para intentar buscar un gol que Rubo lo tuvo cerca en el 59 cuando se quedó solo ante el portero visitante, pero su disparo cruzado salió rozando el palo echando fuera la más clara oportunidad del Ávila, que fue de menos a más para acabar los últimos 15 minutos encerrando en su área a la Arandina, que salvo en jugadas a balón parado, no dio sensación de peligro, aunque en esas balones tuvo un par de ellas muy claras.
El dominio local se acentuó cuando en el 83 Pesca vio la segunda amarilla por una mano que discutió mucho por su voluntariedad o falta de ella. Verse en superioridad numérica espoleó aun más a los abulenses, que ya casi sin red se lanzó a por los tres puntos que, por insistencia, habían merecido. Un disparo de Cruz en el 86 fue la última. El Ávila buscó el gol, la Arandina el empate, y al final los locales se quedaron sin premio y los visitantes se llevaron el suyo.