El hospital de Ávila demanda ampliar el espacio de Urgencias

I.Camarero Jiménez
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El jefe de servicio demanda ampliar el espacio de Urgencias

Carlos Navarro considera necesaria la remodelación de unas instalaciones a las que el año pasado recurrieron 44.201 personas de las que 9.321 acabaron ingresadas, el 21%

Un total de 44.201 personas en Ávila recurrieron a lo largo del año 2018 al servicio de Urgencias del Hospital Nuestra Señora de Sonsoles y de todos ellos el 21,1% terminaron esa visita ingresados, 9.321 para ser exactos. 
Son números más o menos similares a los del año pasado, cuando los usuarios de Urgencias fueron unos pocos menos (43.883) y los que concluyeron ingresados, algunos más: el 22% (9.717).
Para el lector son cifras igual que para el periodista, pero para interpretarlas recurrimos a los pormenorizados datos del jefe de este servicio en el complejo asistencial, Carlos Navarro. Para él esos números dan qué pensar en el sentido en que son los 23 profesionales del servicio los que lidian con ellos y para estos las instalaciones de Urgencias se quedan pequeñas y sin lugar a dudas necesitan una ampliación, pese a que hace ya algún tiempo el ‘Sonsoles’ se reformó. 
Hay que pensar que de media entran por la puerta de Urgencias nada menos que 120 personas diarias a las que hay que atender y durante el periodo en el que los médicos desempeñan su labor necesitan también comodidad, del mismo modo que los pacientes «necesitan una intimidad» que a veces no tienen. Al lado hay otro paciente y el espacio físico es el qué es.
Recuerda Navarro que este centro hospitalario tiene casi 50 años a sus espaldas y aunque ha habido reformas y remodelaciones también se han incrementado el número de pacientes. «Puede que al principio hubiera la mitad o incluso la cuarta parte; ahora son muchos más». Eso en el día a día y por no hablar de los picos. Ávila y su provincia reciben a numerosos visitantes y a personas con su segunda residencia en los pueblos y eso se nota en las Urgencias, sobre todo en los meses de julio y agosto que es cuando más se demanda el servicio.
Es en la época estival además cuando más pacientes llegan para ser atendidos vía traumatología que es por cierto la segunda especialidad que más solicita el servicio de Urgencias, tan sólo precedida por la de Medicina Interna.Con ‘traumas’ llegaron nada menos que 10.550 pacientes, aunque por suerte sólo el 6% de ellos requirieron ingreso 630. Además un porcentaje muy importante de ellos, 74 requirieron de un traslado a otro hospital.
Y es que el tema de los traslados, aunque no han sido excesivos es número, es destacable ya que se tuvieron que efectuar en 318 ocasiones a lo largo del año pasado. Cifra que por cierto es similar a la del año anterior (con 343). El motivo no es otro que el hospital Nuestra Señora de Sonsoles está catalogado como de Tipo 2 y hay determinadas especialidades que no se tratan en él «es el caso -ejemplificaba Navarro- de la cirugía torácica, la neurocirugía o la cirugía vascular», así que se deriva.
La falta de espacio como decíamos hace unas líneas es uno de los graves inconvenientes que sufre el servicio en Ávila, pero hay más y así lo reconoce Navarro, aunque no es un caso aislado el nuestro, hablaba el titular de Urgencias de «la precariedad y la temporalidad de los contratos», unas condiciones laborales desde luego no muy halagüeñas que unidas a las «altas expectativas que tiene el paciente» cuando recurre al servicio haga que emerja el conocido comúnmente como «el síndrome del profesional quemado», una auténtica bomba de relojería si tenemos en cuenta además que muchos de los que recurren a Urgencias atraviesan por una importante situación de estrés, relataba.
Hay más asuntos destacables en materia sanitaria y en el servicio del que hablamos: uno de ellos pasa por las transferencias sanitarias y que Navarro resumía con un «las autonomías han creado fronteras y es algo que hay que solucionar» porque «no es de extrañar que te llegue un paciente que no sea de Ávila, ni siquiera de Castilla y León y «que no tengas acceso a su historial clínico». En ocasiones «no podemos ni expedirle una receta».