Reconocidas 58 empresas por su gestión medioambiental

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Foto de familia de las empresas reconocidas. - Foto: SPC

Suárez-Quiñones recalca que el esfuerzo medioambiental de las empresas "es una oportunidad de negocio y de competitividad"

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, aseguró hoy que el compromiso de las empresas con el medio ambiente “no es una molestia, un gasto o un a mayores de tramitación administrativa, sino una oportunidad de negocio y de competitividad, porque la ciudadanía es cada vez más consciente de la necesidad de exigir en todos los productos y servicios que consume que procedan de empresas que tengan una adecuada gestión meidoambiental”.

Así lo apuntó instantes antes de participar en la entrega de placas de reconocimento a 58 empresas de Castilla y León por “su esfuerzo en la gestión ambiental” durante el año 2018. “Es un esfuerzo obligado en unos casos, porque hay determinadas empresas que por sus características tienen obligación de tener una autorización ambiental, pero no por ello es menos meritorio que hayan logrado la reducción de la huella de carbono, para tratar de limitar la afectación al aire, a los suelos o a las aguas. Es un esfuerzo muy relevante que tenemos que reconocer”, señaló.

Las placas se entregaron en el transcurso de la jornada ‘Empresas y Medio Ambiente’, celebrada a lo largo de la mañana de hoy en el salón de actos de la Consejería, en el transcurso de la cual tuvo un reconocimiento especial la cementera leonesa Cosmos, que voluntariamente ha implantado el sistema de gestión y auditoría medioambiental europeo EMAS.

Cuestionado sobre la polémica en que se ha visto envuelta esta compañía por la quema de residuos en El Bierzo, Suárez-Quiñones subrayó que “son cosas distintas”. “Cosmos ha obtenido la certificación EMAS, que no da la Junta de Castilla y León, ya que es europea y está emitida por entidades de certificación independientes y ajenas a la Comunidad autónoma, y hoy distinguimos el hecho objetivo de que ha obtenido esa certificación”, argumentó.

“Si haya habido polémica con otros aspectos del funcionamiento de la empresa, tendrán su canal y su resolución, pero una autorización ambiental conlleva estar sometida a la vigilancia, disciplina e intervención de la administración para cumplir con las condiciones de la autorización”, añadió.

Cosmos tiene su sede en Toral de los Vados (León) y se dedica a la fabricación de clinker y cemento gris. La adhesión a EMAS implica su trabajo para reducir los impactos ambientales adversos, la optimización de los procesos de producción y la mejora de la eficiencia en el uso de recursos, así como la difusión y comunicación de información sobre su comportamiento medioambiental, a los grupos de interés y al conjunto de la sociedad.

Con Cosmos son ya 21 las organizaciones castellanas y leonesas inscritas en el Registro EMAS, entre las que destacan Glaxo Wellcome, situada en Aranda de Duero (Burgos), dedicada a la fabricación y distribución de especialidades farmacéuticas, que mantiene su registro desde el año 2000; la papelera Torraspapel, con centro de producción en Almazán (Soria); Enusa, Industrias Avanzadas, dedicada al tratamiento de combustibles nucleares en Juzbado (SalamancA), o las empresas dedicadas a la gestión de residuos como Befesa Alumino, Ilunion Reciclados o Biotrán, Gestión de Residuos.

Por otra parte, las 58 empresas que han obtenido su autorización ambiental en 2018 tuvieron que acreditar que los posibles focos de contaminación y los riesgos de accidentes mayores cuentan con sistemas y protocolos para minimizarlos. Estas autorizaciones se revisan periódicamente para adaptarlas a las mejores técnicas disponibles en cada momento, a fin de reducir progresivamente la incidencia ambiental.

En Castilla y León hay 847 instalaciones que cuentan con autorización ambiental, de las cuales 592 son ganaderas. En este régimen se encuentran las empresas productivas con mayor volumen de facturación de la Comunidad, con na cifra anual superior a los 13.000 millones de euros. La autorización ambiental supone la creación de un centro importante de producción y paralelamente de empleo, ya que los centros de menor entidad no requieren esta autorización.

De las 58 empresas que han obtenido la autorización en 2018, 46 están relacionadas con el sector agroganadero, porcino en su mayoría, y las restantes son instalaciones relacionadas con la gestión de residuos, la producción térmica a partir de biomasa, la fabricación de palas de aerogeneradores y la ampliación de instalaciones industriales.