'Tía Pele', la del bar Flores, cumple 100 años

Pilar Bardera
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Esta cucharera, que regentó con su maridodurante años un negocio hostelero en este pueblo del Tiétar, sopló el pasado 2 de junio las velas de su centenario en Madrid, donde pasa el confinamiento junto a su familia

'Tía Pele', la del bar Flores, cumple 100 años

El pasado 2 de junio fue un día especial para Pelegrina Capitán Sánchez, conocida como ‘tía Pele’, porque cumplió 100 años.
En estos momentos, en los que estamos conviviendo con el Covid-19, ‘tía Pele’ reside en Getafe, Madrid, en casa de su hija, con lo que pudo celebrar su cumpleaños, aún con mascarillas pero rodeada de parte de sus seres queridos, hijos y nietos, que como ella viven en Madrid. La otra parte  de la familia y vecinos de Pedro Bernardo no se olvidaron de este día y quisieron  felicitarla, tanto por teléfono, como redes sociales, siendo muchas las  felicitaciones y muestras de cariño que recibió,  puesto que llegar a esta edad es para celebrarlo a lo grande. De hecho, la familia de ‘tía Pele’ tenía previsto celebrarlo desde hace tiempo el  13 de junio en el restaurante del pueblo y con la compañía e invitación de limonada y tarta centenaria en el bar Flores.
Nacida en el año 1920 en Pedro Bernardo, tercera de seis hermanos, cuatro mujeres y dos hombres, recuerda Pelegrina que de niña era  muy curiosa y durante  la guerra  quería ver lo que pasaba y que se bajaba al rollo para ver subir a la gente pero a la vez le daba miedo y enseguida  subía corriendo a casa a esconderse.
Su padre era pastor y su madre ama de casa, y ya en la juventud decidió dejar su pueblo para irse a servir a Madrid. Allí fue por primera vez fue al cine con sus compañeras, siempre acompañadas por el cocinero porque no  las dejaban salir, rememora.
Se casó en 1948 con el señor Florentino, también de Pedro Bernardo, en una ceremonia en la que contrajeron matrimonio más parejas del pueblo. Tiempo después su marido y ella abrieron el  bar Flores, donde ‘tía Pele’ se encargó sobre todo de la cocina. Su marido, a la vez, trabajaba como  capataz en una empresa de abastecimiento de agua potable para llevar el agua corriente hasta las viviendas en el pueblo y después de instalar el suministro en Pedro Bernardo se fueron a distintos pueblos, cerrando el bar. Estuvieron en Higueras de las Dueñas, Sotillo de la Adrada y más tarde en la localidad salmantina de Calvarrasa.
En el año 1968, el matrimonio volvió al pueblo y reabrió el bar Flores, que regentaron hasta 1981 año, coincidiendo con su jubilación. Además, entre medias de este periodo y durante los veranos, concretamente hasta el año 1976, la familia se encargó también del quiosco de la garganta, donde Pelegrina se dedicaba también  a cocinar y preparar los típicos  calderos de patatas dando de  comer a mucha gente, entre ellos a los actores de La Casa de los Martínez, dirigida por otro vecino de Pedro Bernardo, Romano Villalba, y que fue una serie de televisión de gran éxito.
Buena cocinera, de hecho tuvo entre sus comensales a Adolfo Suárez cuando éste era gobernador por Ávila y  en una de sus visitas al pueblo degustó en el bar Flores sus patatas al caldero.
Es madre de cuatro hijos, Luis, Julio, Isabel y Miguel Ángel, el primero de ellos nacido en el año 50  tras dos abortos, y tiene además  seis nietos y dos bisnietos. De sus hermanas, tan solo sobrevive Vitoria, que con 91 años reside en Pedro Bernardo, ya que las otras dos fallecieron ya hace tiempo y pasados los 90, lo que evidencia que en esta familia las mujeres tienen el don de la longevidad.
Como dice su nieta, Sara, su abuela está «como una Pepa» y es que goza de buena salud y tiene mucho apetito y «le encanta tomar el aperitivo con su Fanta de naranja y patatas fritas». Tampoco tiene problemas de sueño esta cucharera centenaria que duerme de 11 de la noche a  11 de la mañana y que además se declara seguidora del Real Madrid. Tanto que dice que el fútbol le entretiene más que las películas. Es del Madrid porque  en parte este equipo en su día la dio de comer ya que durante los años 70 la  peña madridista ‘Los Macizos’ hacía visitas frecuentes a Pedro Bernardo para comer en el bar que ella regentaba  sus deliciosas patatas al caldero.
Pese a su edad, Pelegrina sale todos los días a la calle dos veces pese a que ello conlleva que tenga que subir y bajar las escaleras del cuarto piso sin ascensor  donde vive  hasta en cuatro ocasiones diarias. Además de esas salidas diarias, acompañada de su hija y en las que se junta con un grupo de vecinas, acude cada domingo a misa.
Algunos fines de semana van a pueblo pero sobre todo en el verano y reconoce que le encanta estar en la puerta y que la gente la salude, saber quién es, charlar y con mucho cariño, sujetar la cara para dar dos besos. Mujer vital, activa, con una lucidez extraordinaria, con buena conversación y sobre todo muy contenta se encontraba el día de su cumpleaños, muy emocionada y con muchas ganas de celebrarlo en su pueblo.
Cumplir 100 años significa haber vivido un siglo lleno de cambios y en estos tiempos llegar a esta edad es para celebrarlo a lo grande. Cualquiera firmaría por disfrutar de la salud, naturaleza y memoria  de ‘tía Pele’.