La medicina del futuro

J.M.M.
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David González Calatayud, doctor profesor en el Máster en Biotecnología Agroalimentaria de la UCAV, expuso en las Jornadas Virtuales Multidisciplinares su visión sobre la nanomedicina

La medicina del futuro

¿Cómo será la medicina del futuro? ¿Permitirá que los tratamientos se personalicen? A todas estas cuestiones respondió David González Calatayud, Dr. profesor en el Máster en Biotecnología Agroalimentaria de la Universidad Católica de Ávila e investigador contratado del Instituto de cerámica y vidrio del CSIC, en una nueva sesión de las Jornadas Virtuales Multidisciplinares de la UCAV.
Para comenzar, el profesor explicó brevemente en qué consiste la nanociencia y la nanotecnología, que ofrecen posibilidades muy interesantes en la que se ha dado a conocer como Nanomedicina. Estos dos conceptos son, respectivamente, la ciencia y la tecnología que estudian los objetos y sus aplicaciones en la nanoescala, es decir, de 1 a 100 nanómetros. Estos objetos extremadamente pequeños poseen potencial suficiente para aplicarse en todos los campos de la ciencia, como la química, la biología, la física, la ciencia de los materiales y la ingeniería.
«La importancia de la nanotecnología radica principalmente en el hecho de que cuando se reduce mucho el tamaño de los objetos estos pueden exhibir propiedades completamente distintas a las que presentan con tamaños mayores. Como por ejemplo el oro, que cuando se reduce mucho su tamaño, deja de ser inerte y se vuelve sumamente reactivo y cambia su color a rojo», indicó David González.
La nanomedicina, tal como desarrolló el profesor, implica el empleo de nanopartículas, así como investigaciones de mayor alcance que involucran el uso de «nanorobots» fabricados para hacer reparaciones a nivel celular. «El uso de la nanotecnología en el campo de la medicina puede revolucionar la forma en la que detectamos y tratamos los daños en el cuerpo humano y así como las enfermedades, y muchas técnicas que sólo se imaginaron hace unos pocos años están haciendo progresos notables para convertirse en realidades», según David González.
Las nanopartículas permiten emplear tratamientos de manera específica. Por ejemplo, utilizándolas para llevar medicamentos, calor, luz u otras sustancias a células o a partes específicas del cuerpo (como, por ejemplo, las células tumorales). En este sentido, estas partículas se diseñan para reconocer a las células enfermas, lo que permite el tratamiento directo de las mismas. Esta técnica no solo reduce el daño a las células sanas del cuerpo sino que permite también la detección temprana de enfermedades. «Todo ello está favoreciendo el desarrollo de lo que se define como medicina personalizada, es decir la adecuación de la detección y el tratamiento de las enfermedades a las características propias de cada paciente», destacó.