A Moncloa por la mínima

Agencias
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El líder socialista alcanza el poder por dos votos, la diferencia más pequeña de las 16 investiduras celebradas desde la Transición

A Moncloa por la mínima - Foto: Juan Carlos Hidalgo

La investidura de Pedro Sánchez supone un hito en la Historia política de España, puesto que el Gobierno que van a formar el PSOE y Unidas Podemos es el primero de coalición que va a haber en democracia en España. Lo que es una práctica habitual en Europa, donde más de la mitad de los países de la Unión Europea cuentan con gobiernos multicolores, ha sido hasta ahora una anomalía aquí, aunque sí han sido comunes las uniones en las autonomías y en los ayuntamientos. 
No es la única circunstancia insólita de la jornada vivida ayer en el Congreso. Así, Sánchez es presidente del Gobierno con el margen parlamentario más corto registrado en la Historia de la democracia: dos votos. Un total de 167 síes, frente a 165 noes, han permitido que el secretario general de los socialistas sea investido por primera vez tras dos intentos fallidos en marzo de 2016 y en julio de 2019. Unos apoyos que le llegaron del PSOE, Podemos, PNV, Más País, Compromís, Nueva Canarias, BNG y Teruel Existe. Frente a ese grupo se situaron los diputados del PP, Vox, Cs, JxCat, Coalición Canaria, PRC, UPN, la CUP y Foro. En la abstención decidieron colocarse ERC y Bildu, imprescindibles para que el socialista alcanzase La Moncloa.
No hay precedentes democráticos en España de resultados tan ajustados en las 16 investiduras que se han celebrado desde la Transición. El político que llegó con menos margen a La Moncloa fue el socialista José Luis Rodríguez Zapatero que alcanzó el poder por 11 votos  el 11 de abril de 2008.
A priori, esa misma diferencia de 11 apoyos es la que hubiera llevado al poder en febrero de 1981 a Leopoldo Calvo-Sotelo, a tenor de la primera votación de investidura, en la que cosechó 169 frente a los 158 noes, las 17 abstenciones (seis diputados se ausentaron ese día del Pleno). Sin embargo, hubo algo que lo cambió todo. El 23 de febrero, durante la segunda votación, se produjo el intento fallido de golpe de Estado, cuando un grupo de guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero tomaron el Congreso. Fracasada la intentona golpista, la sesión de investidura continuó el 25 de febrero y el candidato a suceder al dimitido Adolfo Suárez obtuvo la mayoría absoluta, con el respaldo de 186 parlamentarios.
Así pues, el siguiente margen tan justo retrocede al 5 de diciembre de 1989, cuando Felipe González sacó adelante la investidura con 12 votos de diferencia. Obtuvo 176 síes, 164 noes y seis abstenciones. Ese debate en el Hemiciclo fue también muy convulso ya que, días antes, se anularon las elecciones en Pontevedra, Murcia y Melilla y el diputado electo de la entonces HB, Jon Muguruza, fue asesinado en Madrid por dos ultraderechistas. Los cuatro parlamentarios de esta formación no asistieron a la sesión.
mayorías absolutas. Ha habido investiduras holgadas, basadas en mayorías absolutas abultadas, como la de González el 1 de diciembre de 1982 con sus 207 síes. No ha habido cifra más alta de respaldos parlamentarios en la Historia española. Se acercó José María Aznar con los 202 votos a favor del 26 de abril de 2000; y ya más lejos están los 187 votos que permitieron a Mariano Rajoy ser presidente el 20 de diciembre de 2011.
Desde la muerte del bipartidismo en el Parlamento  tras las elecciones de diciembre de 2015, cifras así parecen una utopía. De hecho, desde entonces, se han producido cinco sesiones de investidura: tres fallidas y dos exitosas. El propio Sánchez fracasó en marzo de 2016 porque sus 131 votos a favor se quedaron muy por detrás de los 219 votos en contra. Antes de ser investido, el exlíder del PP Mariano Rajoy se enfrentó a una sesión de la que no salió como presidente en septiembre de 2016: registró 170 síes y 180 noes. Triunfó en octubre de ese mismo año gracias a las abstenciones de gran parte de la bancada socialista, envuelta entonces en una gran división interna, hasta el punto de que Sánchez dimitió antes como secretario general, y días después, justo horas antes de la investidura, renunció a su acta de diputado. Entonces, el popular continuó como presidente gracias a 170 votos a favor, 111 en contra y 68 abstenciones.