El huerto... ¿un ocio roto por la covid-19?

J.M.M.
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Muchos abulenses que año tras año se desplazan a sus lugares de origen para sembrar sus terrenos este año no pueden hacerlo por las restricciones de movilidad, un hecho que se percibe en los pueblos de la provincia

El huerto... ¿un ocio roto por la covid-19?

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Huertos urbanos

El huerto… Ese pequeño espacio que para muchos se ha convertido en la válvula de escape de las preocupaciones diarias, un lugar donde pasar el tiempo de ocio, disfrutando y trabajando la naturaleza, a la vez que se lograba una reconfortante cosecha que permitía un pequeño autoabastecimiento familiar ha pasado a mejor vida para muchos durante el confinamiento al que nos hemos visto sometidos por el estado de alarma provocado por el COVID-19. Y es que la imposibilidad de realizar desplazamientos a los pueblos desde las residencias habituales (fundamentalmente desde la capital abulense y desde Madrid, principales lugares de donde proceden muchas de las personas que se desplazan un fin de semana y otro también a sus lugares de origen) ha hecho que hasta la fecha muchos de esos «sueños hortofrutícolas» que se empiezan a poner en marcha desde finales de marzo, de momento no hayan podido tomar forma en muchos casos, y en otros, para los que vivían en el propio pueblo, hasta que se levantaron un tanto las restricciones de movilidad a mediados de abril, también les ha sido imposible acudir a esos espacios. Y es que la imposibilidad de realizar desplazamientos ha marcado esa actividad, pero también el cierre de los puntos de venta habituales ha impedido que se vayan preparando esos semilleros o pequeños invernaderos para luego trasplantarlos al terreno una vez que llega la primavera (desde mediados del mes de abril, y empiezan a decaer las heladas).
Con el arranque del mes de mayo, y una vez que los viveros y las floristerías donde se adquieren estos plantones han empezado a abrir sus establecimientos con cita previa, esa posibilidad de disfrutar del huerto este año se ve más cerca, aunque el hecho de que la mayor parte de la provincia de Ávila y la totalidad de la Comunidad de Madrid continúen en la fase 0 de la desescalada de momento impide viajar al pueblo, y para muchos ese «sueño» empieza a esfumarse este año.
Jesús Martín, alcalde de Solosancho y diputado del Área de Desarrollo Rural, precisa que, aunque no existe un registro oficial de huertos, es una fuente de vida fundamental para la mayor parte de los pueblos de la provincia de Ávila. Así, cuando se decretó por el Gobierno que los vecinos de los pueblos no podían desplazarse a su huerto «era algo que no se podía entender» y «nos dejó descolocados». Inmediatamente desde los ayuntamientos, desde la Diputación y desde la Junta de Castilla y León se dirigieron a la Subdelegación del Gobierno con el objetivo de aplicar «el sentido común» y que la gente dentro de sus pueblos pudiese ir a sus huertos dentro de su término municipal o en municipios colindantes. «Los vecinos no podían entender que se pudiese ir en un Metro atestado de gente en Madrid y que ellos no pudiesen ir solos, en su coche, al huerto», recalca Jesús Martín. Eso ha permitido que desde el mes de abril, una vez que se levantó esa restricción, en los pueblos se hayan podido sembrar esos terrenos que suministran una importante cantidad de alimentos para el autoabastecimiento, incluso, como reconoce Jesús Martín, «durante uno o dos meses hay pueblos en los que constituye una importante fuente de alimentación, bien por lo que cosechas tú o por lo que te llega a través de familiares y amigos». Esa actividad se ha podido salvar, y aunque al principio hubo algunos problemas en el abastecimiento de plantas, con la apertura de viveros bajo cita previa, con la venta ambulante, también con los compras online, y con los semilleros que muchos agricultores preparan en sus casas durante el invierno ha permitido que los huertos en el medio rural hayan llegado a tiempo (en la zona del Valle Amblés, la Sierra de Ávila, la comarca de Barco-Piedrahíta, en la Moraña y en la de Alberche-Pinares ha llegado en el momento oportuno, quizá en el Tiétar con unas semanas de retraso respecto a lo que estaban acostumbrados pero es un tiempo que se ha podido recuperar) y comiencen a tomar forma, y además en un año donde las lluvias generosas de los últimos meses harán que no falta agua para el riego. De igual modo, como reconoce Jesús Martín, esa aportación este año si cabe será más importante, «porque hay gente que se ha quedado sin trabajo, muchos están en ERTEs» y ese autoabastecimiento será «bienvenido».
El problema se plantea para esas personas que, procedentes de Ávila o Madrid, llenan muchos pueblos de la provincia durante los fines de semana, incluso durante temporadas más largas. Gente que se desplazaba a segundas residencias con el fin de preparar y cuidar su huerto y, al mismo tiempo, dotar de una vitalidad a esos municipios desde que llega la primavera. Para esos casos, Jesús Martín asegura que «poco podemos hacer». Cree que quizá haya una pequeña oportunidad para los que viven en Ávila si la provincia entra pronto en la Fase 1, pero más complicado ve la llegada de gente de Madrid, ya que en el mejor de los casos, si todo discurriese según el plan de desescalada diseñado por el Gobierno, su llegado no tendría lugar hasta finales del mes de junio, por lo que a esas alturas ya será muy difícil que sus huertos cobren vida. Esta circunstancia «va a afectar a los pueblos, sin duda. Esos desplazamientos generan vida. Las casas están abiertas durante los fines de semana, y es gente que consume, lo cual es muy importante, especialmente para la hostelería. Pero poco podemos hacer». Por lo que no queda más que resignarse y aceptar que «esa parte de huertas de autoconsumo, que sirven también de ocio terapéutico» de gente de Ávila y de Madrid «lo vamos a perder» en gran medida, al menos de momento.
En Ávila capital, y a pesar de que muchos vecinos no van a poder desplazarse a sus pueblos para sembrar sus huertos en su pueblos, se está dando una curiosa circunstancia en las floristerías, donde aunque sea con cita previa están notando una mayor actividad en la adquisición de estos plantones para los huertos. Ricardo del Pozo, gerente de Floristería Maranta, asegura que «este año, debido a que no hay mercadillo en el Mercado Chico, sí que hemos notado algo más de venta, aunque la temporada ha empezado mucho más tarde». Explica que «gente que tiene pequeños invernaderos empieza a sembrar con anticipación tomates y pimientos para que no sean muy tardíos», pero este año, debido a que han estado dos meses cerrados, esas ventas no se han podido llevar a cabo. Para los que no tienen esas instalaciones, normalmente es mediados del mes de abril (una vez que decaen las heladas) el momento de hacer acopio de esas plantas para sembrarlas directamente en el huerto, pero ese momento «se está retrasando».
Ahora, una vez, que han podido reabrir el establecimiento, aunque con cita previa, el teléfono no para de sonar para Ricardo del Pozo, de gente que quiere abastecerse de plantas de tomates, pimientos, calabacines, berenjenas, pepinos…  y también de las plantas de temporada, geranios, petunias..., «que para muchos de nuestros clientes son sagradas y no pueden faltar en el jardín». De hecho afirma que «muchos de nuestros clientes nos han transmitido que este año, como no va a ser posible que se vayan de vacaciones, van a poner el jardín más bonito que nunca», y es que en esta ocasión van a tener tiempo de cuidarlo en condiciones, especialmente durante esos meses de verano en los que en otras veces no se les podía prestar tanta atención. De hecho, para Floristería Maranta es más significativo este mercado que el de los huertos, «aunque también suministramos por encargo grandes cantidades de estas plantas de huerto a gente que nos lo demanda».
La venta de estos productos ha venido a dar continuidad a otro momento muy importante para estos establecimientos, como es el Día de la Madre, que este año se ha tenido que realizar con servicio a domicilio, pero que Ricardo del Pozo reconocía que ha sido «un éxito total». No obstante, eso no oculta que «está siendo un año más flojo que otros, porque el hecho de haber tenido la tienda cerrada durante dos meses no se recupera».
También el inicio de la temporada de plantar los huertos y los jardines urbanos se está notando en Don Zoilo, y aunque con cierto retraso respecto a otros años, «esta semana ya hemos empezado con las ventas de plantas de exteriores», asegura María Ángeles Álvarez, responsable de este establecimiento. Hasta ahora no era posible porque estaba cerrado (salvo para la campaña del Día de la Madre donde trabajaron con servicio a domicilio), y también porque los mercados donde adquieren estas plantas (tanto nacionales como internacionales) dejaron de suministrar, pero ahora ya atienden con cita previa «y está empezando la gente a venir», y también las plantas.
María Ángeles Álvarez asegura que «en la venta de este tipo de plantas para los huertos urbanos se está notando una evolución, y cada vez los clientes apuestan más por plantas que no haya tenido tratamientos fitosanitarios», en busca de «productos ecológicos». «Nosotros traemos este tipo de plantas de viveros que nos dan las máximas garantías de que esos procesos se cumplen». De igual modo, también venden módulos de jardinería idóneos para poder instalar huertos urbanos en cualquier espacio. En cualquier caso, esta campaña «va con retraso», y aunque este año «no ha habido heladas, y ha hecho un tiempo buenísimo» para empezar a sembrar huertos y jardines, las circunstancias derivadas por la pandemia han impedido que la gente se puede poner manos a la obra.
En cualquier caso, María Ángeles Álvarez considera que «ya existe un movimiento en todo el mundo, y con la pandemia va a ir en aumento, en el que la gente quiere consumir cosas naturales que saben cómo se han producido, plantación de kilómetro cero». Ese movimiento «que en otros países está más desarrollado, en España cada vez va a más», afirma Álvarez, y ello hace que cada vez sean más las personas que se deciden por plantar su propio huerto, bien en el espacio que tiene en su pueblo pero también en sus hogares en la ciudad. Por eso, y aunque quizá este año ya no haya tiempo, seguro que al próximo se podrá recuperar con más ganas.